El Partido Popular lleva este viernes al Pueblo Canario, en Las Palmas de Gran Canaria, a una de sus dirigentes nacionales con mayor capacidad para movilizar al electorado conservador: Cayetana Álvarez de Toledo.
La visita llega con una clave electoral difícil de ignorar. El PP ya ha elegido a Hipólito Suárez como candidato a la Alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria en 2027 y afronta unas elecciones en las que se juega prolongar una ausencia que empieza a ser demasiado larga para uno de los principales partidos nacionales: lleva once años sin gobernar la capital grancanaria.
Y el problema no termina en el Ayuntamiento. Los populares llevan 11 años sin presidir el Cabildo de Gran Canaria, desde que José Miguel Bravo de Laguna dejara la Presidencia en 2015. En Tenerife tampoco ostentan actualmente ni la Presidencia del Cabildo ni la Alcaldía de Santa Cruz, aunque participan en gobiernos de coalición.
La llegada de Álvarez de Toledo permite así otra lectura: el PP empieza a movilizar a sus figuras nacionales mientras Hipólito Suárez afronta el reto de evitar que 2027 vuelva a dejar a los populares lejos de los principales centros de poder local e insular de Canarias.
Once años esperando recuperar Las Palmas
El último alcalde popular de Las Palmas de Gran Canaria fue Juan José Cardona, que gobernó entre 2011 y 2015.
Desde entonces han transcurrido once años sin que el PP haya recuperado la Alcaldía.
Ahora la responsabilidad recae sobre Hipólito Suárez, consejero de Educación del Gobierno de Canarias y candidato elegido por el partido para intentar recuperar la capital en mayo de 2027.
Suárez no parte únicamente contra sus adversarios políticos. También carga con once años de sequía popular en la ciudad y con la obligación de demostrar que el regreso del PP al Gobierno autonómico puede traducirse en recuperación de poder municipal.
En el Cabildo también once años de la espera
La fotografía empeora cuando se amplía el objetivo al Cabildo de Gran Canaria.
El PP no preside la institución insular desde José Miguel Bravo de Laguna quien estuvo al frente del Cabildo grancanario desde 2011 hasta 2015.
Eso significa que, pese a ser uno de los dos grandes partidos estatales y ocupar actualmente la Vicepresidencia del Gobierno de Canarias, el PP lleva algo más de una década sin dirigir una de las instituciones con mayor peso político del Archipiélago.
La situación ayuda a explicar la importancia que adquiere Gran Canaria en la estrategia popular para 2027.
Hipólito llega además con dos frentes abiertos en Educación
La candidatura de Hipólito Suárez no se juega únicamente en el terreno municipal. El dirigente popular afronta además dos asuntos incómodos desde la Consejería de Educación.
Por un lado, los últimos resultados educativos vuelven a colocar a Canarias bajo presión, con el informe PISA como uno de los principales termómetros del rendimiento del alumnado.
Por otro, el Archipiélago cerró 2025 con una tasa de abandono educativo temprano del 15,9%, la segunda más alta de España, según los datos del Ministerio de Educación elaborados a partir de la EPA.
Suárez ha defendido que parte de ese abandono se explica porque más jóvenes encuentran empleo y dejan los estudios para incorporarse al mercado laboral, pero el dato mantiene abierta una discusión de fondo sobre la capacidad del sistema educativo canario para retener alumnado y mejorar resultados.
Así, el candidato popular llega a la carrera por la Alcaldía con un doble desgaste potencial: la obligación de romper once años del PP fuera del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y la necesidad de defender al mismo tiempo su gestión al frente de Educación.
Cayetana para sacudir al electorado popular
En ese escenario aterriza Cayetana Álvarez de Toledo.
No llega precisamente una dirigente de perfil institucional o conciliador. El PP ha escogido a una de sus voces más reconocibles, combativas y capaces de conectar con el electorado situado más claramente a la derecha.
Su presencia permite al partido marcar perfil propio después de tres años compartiendo Gobierno con Coalición Canaria y tratar de movilizar a un electorado que en 2027 tendrá que decidir nuevamente entre varias opciones del espacio conservador.
Y ahí aparece otra dificultad para Hipólito Suárez: no solo tendrá que competir contra la izquierda y contra Coalición Canaria. También deberá evitar que Vox erosione por la derecha el voto que necesita el PP para volver a disputar seriamente la Alcaldía.
Una invitada incómoda para el socio nacionalista
La elección de Cayetana introduce además una contradicción política difícil de esconder.
Álvarez de Toledo ha convertido su oposición al nacionalismo en una de las señas de identidad de su trayectoria. Ha llegado a afirmar que lo “detesta” y lo ha definido como una ideología reaccionaria.
Mientras tanto, el PP gobierna Canarias desde 2023 con Coalición Canaria, una formación que se define expresamente como nacionalista.
El PP combate en Madrid los acuerdos del PSOE con partidos nacionalistas mientras en Canarias comparte Presidencia, Vicepresidencia, consejerías y presupuestos con uno de ellos.
Una apuesta nacional en pleno desgaste local
La apuesta por una figura nacional de la potencia política de Cayetana Álvarez de Toledo llega cuando el candidato popular tiene que afrontar simultáneamente la recuperación de una Alcaldía que su partido perdió hace once años y defender su gestión al frente de una Consejería de Educación con varios indicadores bajo presión.














