El obispo de Canarias denuncia ante las principales autoridades del Archipiélago que se utilice el sufrimiento humano para obtener poder y acusa a la política española de intentar “resucitar las dos Españas”.
El obispo de Canarias, José Mazuelos, ha lanzado este martes desde Teror una dura advertencia contra quienes utilizan la inmigración para dividir a la sociedad. Lo hizo durante la misa solemne de la Virgen del Pino y en plena ofensiva política del Partido Popular contra el Gobierno por la crisis de Ceuta.
Mazuelos no mencionó expresamente al PP, pero sus palabras golpean directamente el relato con el que los populares han convertido la entrada de más de 70.000 personas desde Marruecos en uno de sus principales frentes contra Pedro Sánchez.
El prelado calificó de “lamentable” que la inmigración se emplee para polarizar a los ciudadanos y tratar de “resucitar las dos Españas”.
Un mensaje incómodo para el PP
El mensaje llega después de que el PP liderara la movilización contra la gestión de la crisis migratoria y acusara al Gobierno de ocultar el papel de Marruecos en la entrada masiva registrada en Ceuta.
Génova también se ha opuesto a abrir el debate sobre el traslado a la Península de los menores migrantes llegados a la ciudad autónoma. Frente a esa posición, Mazuelos reclamó una Iglesia dispuesta a escuchar, acompañar y defender a quienes alcanzan las costas españolas.
El obispo fue todavía más contundente al advertir de que la Iglesia debe rebelarse cuando la dignidad de las personas es pisoteada para alcanzar el poder.
Aunque no señaló a ningún partido, resulta difícil separar sus palabras del enfrentamiento político desatado alrededor de Ceuta y del intento de convertir la inmigración en una nueva frontera entre bloques.
“No es admisible” abandonar a Ceuta
Mazuelos tampoco descargó toda la responsabilidad sobre quienes llegan. El obispo consideró “no admisible” la situación soportada por Ceuta y defendió que tampoco se puede ignorar o abandonar el sufrimiento de una parte de España.
Su intervención puso así el foco en las dos realidades que la batalla partidista tiende a enfrentar: la presión que padece la población ceutí y el drama humano de quienes arriesgan la vida en el mar.
El prelado lamentó que, en medio del ruido político, apenas se hable de las más de cien personas fallecidas durante la travesía marítima.
Canarias conoce el silencio de quienes no llegaron
Durante la homilía, Mazuelos recordó que Canarias conoce de primera mano el drama migratorio: las historias de las personas que alcanzan las Islas, pero también el silencio de quienes desaparecieron durante el trayecto.
Habló de madres que continúan esperando, de familias que lloran y de jóvenes que salieron de sus países buscando una vida mejor y encontraron la muerte.
La visita del papa León XIV a Canarias, añadió, tuvo precisamente el rostro de las personas migrantes. Su paso por el muelle de Arguineguín pretendió poner nombre a una realidad que con demasiada frecuencia queda reducida a cifras.
“Que no encuentren solamente puertas cerradas”
Mazuelos pidió que ninguna persona que alcance las costas canarias encuentre únicamente puertas cerradas. Defendió una Iglesia presente allí donde exista sufrimiento y capaz de proteger la dignidad humana frente a cualquier interés político.
Su intervención deja una advertencia difícil de esquivar para el PP, pero también para el resto de los partidos: Ceuta necesita ayuda y los migrantes no pueden convertirse en munición electoral.
El obispo formuló esa crítica desde la Basílica de Teror, ante representantes institucionales y en uno de los actos religiosos y políticos más importantes de Gran Canaria.














