La suspensión de las importaciones de determinados productos de origen animal procedentes de Brasil abre un nuevo frente para el bolsillo de los canarios justo al terminar el verano.
Desde este jueves 3 de septiembre, la Unión Europea cierra la entrada de carne de vacuno, aves, huevos y otros productos brasileños ante la falta de garantías exigidas sobre el uso de antimicrobianos.
El golpe afecta a uno de los grandes proveedores internacionales de proteína animal y obliga a importadores y distribuidores a mirar hacia mercados alternativos.
En Canarias, donde buena parte de los alimentos llegan desde fuera de las islas, cualquier alteración de los canales habituales de suministro añade presión a una cesta de la compra ya castigada por los costes logísticos.
El pollo y la proteína, en el centro del problema
El pollo es uno de los productos básicos en la alimentación diaria y también uno de los alimentos más utilizados en dietas deportivas por su elevado aporte de proteína y su precio tradicionalmente más contenido frente a otras carnes.
El cierre del mercado brasileño reduce las opciones disponibles para los operadores europeos y obliga a sustituir proveedores en un mercado internacional que ahora tendrá que redistribuir una parte importante de la demanda.
Brasil se consolidó durante el pasado ejercicio como el segundo mayor proveedor de carne de vacuno de la Unión Europea, con más de 92.000 toneladas comercializadas y un valor superior a los 713 millones de euros.
La suspensión afecta también al sector avícola y a los huevos, dos productos con un peso importante tanto en el consumo doméstico como en la restauración y la industria alimentaria.
El mundo fitness mira también al veto
El impacto potencial va más allá de la carnicería o el supermercado.
La alimentación hiperproteica forma parte del negocio de gimnasios, centros deportivos, tiendas especializadas y empresas dedicadas a la nutrición deportiva.
Pechuga de pollo, huevo y derivados forman parte habitual de muchas dietas vinculadas al entrenamiento de fuerza y al aumento de masa muscular.
También determinados productos elaborados utilizan materias primas procedentes del huevo y de la industria avícola.
La necesidad de sustituir proveedores brasileños puede terminar trasladándose a los costes de producción y distribución, aunque todavía no existe una estimación concreta del impacto que tendrá en Canarias.
Buscar proveedores alternativos
El problema inmediato para el mercado europeo es sustituir las partidas que ya no podrán llegar desde Brasil.
Los operadores deberán recurrir a otros países autorizados o aumentar las compras dentro del propio mercado comunitario.
Ese movimiento concentra una mayor demanda sobre un número menor de proveedores y abre la puerta a tensiones de precios si la oferta no logra absorber rápidamente el cambio.
En Canarias, además, el coste final incorpora el transporte y la particular dependencia exterior del archipiélago en buena parte de sus productos alimentarios.
Una vuelta de vacaciones con otra amenaza para el bolsillo
El veto llega en septiembre, coincidiendo con el regreso a la actividad habitual de miles de familias y con uno de los meses de mayor gasto doméstico del año.
Vuelta al colegio, transporte, vivienda y alimentación vuelven a concentrar buena parte del presupuesto familiar.
Ahora se añade la incertidumbre sobre el comportamiento de algunos productos cárnicos y derivados después de que Bruselas haya cerrado temporalmente una de las principales vías de entrada desde Sudamérica.
No significa que el pollo vaya a subir automáticamente de precio este jueves.
Pero sí desaparece de golpe una fuente importante de suministro y Europa tendrá que recolocar compras que hasta ahora realizaba en Brasil.
Y cuando la oferta se estrecha y los compradores compiten por los mismos proveedores, el riesgo termina mirando siempre en la misma dirección: el precio que paga el consumidor.














