La Gomera ha activado una operación de choque para recuperar sus infraestructuras hidráulicas tras el paso de la borrasca Therese. El Consejo Insular de Aguas ha movilizado 1.766.005,96 euros para intervenir en cuatro municipios, una inversión que no solo repara los daños sino que busca blindar la isla ante futuros episodios de lluvias torrenciales.
El presidente del Cabildo, Casimiro Curbelo, ha sido tajante: «Estas actuaciones responden a una prioridad ante futuros episodios de lluvias intensas». Las obras, que arrancaron tras el temporal registrado entre el 19 y el 26 de marzo, se concentran en Agulo, Hermigua, Valle Gran Rey y San Sebastián de La Gomera. No se trata de parchear; se están recuperando cauces, estabilizando taludes y mejorando sistemas de drenaje para que el agua no vuelva a sembrar el caos.
El mayor desembolso se lo lleva la capital insular, San Sebastián de La Gomera, con 773.409,89 euros. Aquí, la Cañada de Las Palomas es el punto crítico. Se instalará una conducción enterrada de 520 metros y 600 milímetros de diámetro, capaz de soportar un caudal punta de 1,5 metros cúbicos por segundo y un periodo de retorno de 500 años. La alcaldesa, Angélica Padilla, ha subrayado la importancia de intervenir en los puntos más vulnerables, como el entorno del colegio público de La Lomada, donde las escorrentías provocaron inundaciones. «Este episodio puso de manifiesto la necesidad de actuar sobre los puntos más vulnerables, no solo para reparar los daños, sino también para reducir los riesgos ante futuras lluvias intensas», señaló Padilla, quien confirmó que ya se trabaja en el puente de la Avenida Marítima para mejorar la evacuación del agua.
En Valle Gran Rey, con 570.429,95 euros, la prioridad es la defensa frente a avenidas. Therese produjo aquí importantes procesos de erosión y socavaciones en los márgenes, por lo que la intervención contempla la reconstrucción de muros de contención, la ejecución de escolleras y el recalce de estructuras existentes. Agulo, con 315.602,61 euros, se centra en la recuperación hidráulica de El Barranquillo y Cañada Colorada, donde la acumulación de sedimentos había colmatado los drenajes. Hermigua, con más de 106.000 euros, aborda la estabilización de taludes y la reparación de drenajes en Ibo-Alfaro y La Caleta, zonas donde se han constatado descalces de muros y desprendimientos.
Las soluciones incorporan mejoras orientadas a reducir el riesgo de inundaciones, erosiones y desprendimientos. «La inversión en este tipo de infraestructuras tiene una incidencia directa sobre la seguridad de las personas», ha insistido Curbelo, dejando claro que la isla no quiere volver a vivir la misma escena. La colaboración entre administraciones ha sido clave para acelerar unas intervenciones que ya están en marcha.















