
La actividad arranca con fuerza en febrero, donde los Plenos están fijados para los días 10, 11, 24 y 25. Sin embargo, el movimiento estratégico clave ocurre el 5 de febrero, fecha en la que se ha reprogramado la Comisión de Sanidad (originalmente prevista para finales de mes) para abrir el ciclo de control al Gobierno. En marzo, el calendario alcanza su temperatura máxima con el Debate de la Nacionalidad, que ocupará el hemiciclo los días 10, 11 y 12. Este evento central se complementará con un Pleno ordinario los días 24 y 25, y una sesión de la Comisión de Sanidad el día 19, consolidando un mes de alta exposición política.
La consolidación de primavera
Durante el segundo bloque, la agenda mantiene un ritmo constante de dos Plenos por mes. En abril, las citas plenarias son los días 14, 15, 28 y 29; mientras que la Comisión de Sanidad se desplaza al mediodía (12:00 h) el jueves 23. Al entrar en mayo, el calendario parlamentario se sitúa en los días 12, 13, 26 y 27 para las sesiones de Pleno. Es un periodo diseñado para el avance de las comisiones sectoriales —como Transición Ecológica o Asuntos Europeos— que nutren de contenido técnico las decisiones que luego se ratifican en el salón de plenos.
El cierre del periodo de sesiones: Junio y julio
El tramo final antes del receso estival muestra una aceleración en la tramitación legislativa. En junio, los Plenos se celebrarán los días 9, 10, 23 y 24. Un dato crucial es el nuevo ajuste en Sanidad, que pasa al 30 de junio a las 10:00 h para cerrar el mes. Finalmente, en julio, el Parlamento apura sus últimos cartuchos con sesiones plenarias los días 7, 8, 21 y 22. La actividad oficial del periodo concluye, según el calendario modificado, con una última Comisión de Sanidad el 23 de julio, dejando la maquinaria lista para el balance de gestión antes del paréntesis de agosto.














