
Esta crónica del Boletín Oficial de Canarias (BOC) del 30 de enero de 2026 no es solo un registro administrativo; es la autopsia de un sistema que ha sustituido el mercado por el boletín. Bajo la narrativa de la «cohesión social», el Servicio Canario de Empleo ha liberado en el cuarto trimestre de 2025 una marea de 19.123.829,32 euros en subvenciones directas, un reparto «a dedo» que elude la competencia y consagra la dependencia estructural del archipiélago.
El despliegue de capital es dantesco por su fragmentación y su falta de retorno productivo. En la cúspide de esta pirámide se sitúan los ayuntamientos, convertidos en agencias de colocación con respiración asistida. El Ayuntamiento de La Laguna lidera la tabla con 1.753.079,49 €, seguido por Arona (983.200,92 €), Arrecife (791.501,32 €) y Granadilla de Abona (734.872,92 €).
Estas sumas, destinadas mayoritariamente al Plan de Empleo Social, actúan como un analgésico financiero: no crean empleo sostenible, sino que alquilan paz social por periodos de seis meses, mientras municipios como Adeje, Breña Alta o Candelaria se conforman con el «peaje» estándar de 25.000 € para proyectos de «dinamización» (PRODAE) que parecen incapaces de dinamizar nada fuera de la propia burocracia municipal.
La ridiculez del sistema alcanza su cénit en el fenómeno de la meta-subvención. La Confederación Canaria de Empresarios (CCE) recibe 80.000 € no para crear empresas, sino para ofrecer un «servicio de asesoramiento sobre formación», mientras que la CEOE-Tenerife obtiene 150.000 € para integrar una FP dual que el mercado debería demandar orgánicamente.
Es el triunfo del consejo sobre la ejecución: Bruselas paga a la patronal para que explique a las empresas cómo acceder a fondos que Bruselas envía. En este bucle infinito, entidades como Radio Ecca perciben 300.000 € para «competencias clave», financiando un ecosistema donde aprender a sobrevivir en el sistema de ayudas es más rentable que innovar en el sector servicios.
El sector ‘privado’ del cupón de la ONCE. Cifras que sonrojarían a cualquier defensor del libre mercado. El grupo ILUNION emerge como el gran beneficiario de este capitalismo de BOC, sumando más de 890.000 € entre sus divisiones de lavandería, retail y servicios.
Le siguen de cerca operadoras de servicios externalizados como Integración de Actividades Medioambientales (681.670 €), Desarrollo Social Canarias (563.483 €) y Mitie Integra (490.463 €). Estas empresas no compiten; mantienen puestos de trabajo subvencionados directamente por el contribuyente europeo. El resultado es un «parque temático» económico donde la eficiencia es irrelevante y la lejanía geográfica es la excusa perfecta para perpetuar una economía de transferencia que ha olvidado cómo generar riqueza sin el permiso de un funcionario.
Noticia escrita por Gara Vega H. Editado y verificado por José Luis Jiménez. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.














