La fiscalidad de los no nacionales en el archipiélago canario dibuja una realidad contable donde la mecánica de las retenciones opera sistemáticamente a favor del contribuyente. El análisis de las declaraciones del impuesto sobre la renta (IRPF) de 2024 de la AEAT correspondientes a ciudadanos extranjeros revela que un total de 69.265 liquidaciones se saldan con un resultado negativo, lo que equivale al 72,7% de las 95.169 declaraciones con resultado presentado. Frente a las percepciones habituales sobre la tributación de las rentas foráneas, los datos demuestran que el engranaje fiscal devuelve dinero de forma masiva a la mayor parte de este colectivo.
Las cifras oficiales sitúan el volumen total de declaraciones presentadas por extranjeros en 95.169 expedientes, movilizando una base imponible general y del ahorro de 1.825.046.608 euros. Dentro de este gran agregado, la arquitectura del impuesto fragmenta los resultados en dos direcciones muy desiguales en cuanto a número de afectados y cuantías, donde las retenciones y pagos a cuenta totales alcanzaron los 245.003.008 euros a través de 86.688 pagadores con una media de 2.826 euros.
Las retenciones superan la cuota real para la mayoría
El dato cuantitativo más revelador se encuentra en el desglose de los resultados de la autoliquidación, donde la balanza se decanta claramente hacia las devoluciones. Un total de 69.265 contribuyentes extranjeros obtuvieron un saldo negativo, recuperando fondos de la administración tributaria al finalizar el proceso fiscal.
El importe total devuelto a este bloque mayoritario asciende a 54.281.413 euros, lo que arroja una devolución media de 784 euros por cada expediente negativo. Esta tendencia responde al funcionamiento ordinario de las retenciones practicadas a lo largo del año, que en el caso de las rentas procedentes del trabajo y de otras actividades de este perfil terminan acumulando una cifra superior a la cuota líquida incrementada final de 300.645.157 euros que exige la normativa para 64.537 declarantes con una media de 4.658 euros.
El contrapunto de las declaraciones a ingresar
En el extremo opuesto, el segmento minoritario que debe abonar una cantidad a la Agencia Tributaria comprende a 25.904 contribuyentes, apenas el 27,3% restante de los declarantes extranjeros. Sin embargo, la menor cantidad de afectados contrasta con el volumen de los importes exigidos.
Este grupo más reducido concentra una suma a ingresar de 96.337.795 euros, situando la cuota positiva media en 3.719 euros por expediente. La concentración de capital en estas declaraciones positivas explica que, a pesar de que el número de perdedores netos ante el fisco sea claramente inferior frente a los 69.265 saldos negativos, la recaudación bruta total por esta vía supere con holgura al volumen total de las devoluciones.
El peso salarial y del ladrillo en el trasfondo fiscal
Este comportamiento de las devoluciones se sustenta sobre una base económica muy concreta donde el trabajo asalariado y las actividades profesionales marcan el ritmo cuantitativo. Los rendimientos del trabajo acaparan 1.197.145.445 euros distribuidos entre 73.939 declarantes, con una media de 16.191 euros, a los que se suman las deducciones autonómicas aplicadas por 42.608 contribuyentes por un importe de 17.996.710 euros y una media de 422 euros.
Por su parte, las actividades económicas aportan 346.734.168 euros a través de 20.711 contribuyentes con una media de 16.742 euros. El patrimonio inmobiliario no afecto a actividades económicas genera una base imponible de 89.839.826 euros para 17.828 propietarios con una media de 5.039 euros, mientras el capital mobiliario moviliza 77.843.517 euros entre 27.362 declarantes con una media de 2.845 euros. Con todo, la suma de estas rentas no altera la tónica general de las liquidaciones: un sistema donde las retenciones previas actúan como un colchón que devuelve liquidez de forma masiva al contribuyente extranjero.














