
Los Domínguez y Javier Puga no quisieron estar presentes. Ellos están en otro nivel. La política canaria ha cruzado una nueva frontera: la del algoritmo. El video publicado por el consejero de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias, Mariano Hernández Zapata (PP), en su cuenta de TikTok,paseando por los pasillos de HiperDino Miller con la estética de un creador de contenido, no es solo un gesto de apoyo a la empresa local. Con una edición ágil, música de tendencia y un tono que roza el ‘unboxing’ institucional, Zapata celebra la entrega de los certificados ISO 14001 como si de un logro propio se tratase. La pregunta esta semana en los pasillos del Parlamento de Canarias es inevitable: ¿Dónde termina la gestión pública y dónde empieza el publirreportaje, se supone gratuito, para el gigante del retail? ¿La Ley de Financiación de partidos es anterior a Tik Tok? Zapata hace esto porque Hiperdino es un gran anunciante en medios medios vegetales y solamente los medios lógicos van a informar. O eso le habrían dicho.
No hay que olvidar el pasado 2025 la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo ha tumbado definitivamente el Plan General de Yaiza, al inadmitir el recurso interpuesto de la mercantil Yudaya (dueña de Hiperdino) en su intento por mantenerlo en vigor. El TS desactivó el recurso de casación en contra de la sentencia de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Canarias de 2022, que anuló de forma íntegra el Plan General de Ordenación Supletoria de Yaiza, por ignorar las indicaciones de dos informes «vinculantes» de carreteras emitidos por el Gobierno de Canarias del que Zapata es consejero y nada menos que vinculado al medio ambiente industrial.
La duda del ‘pay to play’ en la era digital
Aunque no existan pruebas de una factura directa por este contenido, en comunicación política nada es casual. Que un consejero actúe como prescriptor de marca genera un conflicto evidente; mientras varios diarios web replican la nota de prensa oficial como si fuera información rutinaria, el video de Zapata funciona como la pieza maestra de una campaña que busca humanizar a la gran corporación. La duda razonable es si este despliegue es el pago simbólico por la paz social que la cadena garantiza en las islas, o si forma parte de un acuerdo de visibilidad mutua donde el político gana ‘likes’ de modernidad y la empresa gana una validación pública que ninguna campaña pagada podría igualar.
La fiscalización en tiempos de algoritmo
La primera conclusión que extraemos de este minuto de gloria es que la fiscalización administrativa parece haber muerto en favor del contenido aspiracional. Es difícil imaginar a este consejero exigiendo auditorías severas o sanciones ambientales a una empresa a la que acaba de dedicarle un video promocional en sus redes personales, convirtiéndose de facto en su mejor activo publicitario. El formato TikTok permite colar ‘goles’ promocionales sin las advertencias legales de ‘contenido patrocinado’, transformando al alto cargo en un comercial de lujo que no cobra en cheques, sino en un blindaje corporativo mucho más valioso para su supervivencia política.
La sostenibilidad como decorado de atrezzo
Finalmente, resulta fascinante observar cómo el Gobierno se vuelca en celebrar que apenas seis tiendas de una red de casi trescientas cumplen con una norma de gestión ambiental básica. Inaugurar la sostenibilidad de un supermercado porque un pequeño porcentaje de sus centros no contamina en exceso es como aplaudir a un conductor por no saltarse los semáforos. En la Canarias de Zapata, parece que no importa la magnitud real del impacto ecológico, sino lo bien que edites el video para que parezca que estás salvando el Archipiélago entre la sección de frutería y los lineales de congelados.
Noticia escrita por Gara H. Vega. Editado y verificado por Pedro Marrero. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.














