
El Gobierno de Canarias ha movido ficha para afrontar la crisis migratoria desde el origen. El presupuesto de cooperación internacional ha ascendido hasta los ocho millones de euros, una cifra que supone un crecimiento del 42% y que pone el foco en un objetivo estratégico: Mauritania. El Ejecutivo considera que la gestión migratoria tiene mayor éxito trabajando en las aulas y talleres de Nuakchot.
El viceconsejero Octavio Caraballo se encuentra estos días en la capital mauritana supervisando el despliegue de una red de proyectos que buscan retener el talento joven en el continente. No es una misión puramente altruista, sino de seguridad y supervivencia. Programas como ‘Tierra Firme’ intentan romper la inercia de la migración irregular ofreciendo una alternativa real en origen para intentar evitar desesperación que empuja a miles de personas a arriesgar sus vidas en la ruta migratoria más letal del mundo.
La apuesta canaria en Mauritania baja al terreno de lo cotidiano. En los barrios más vulnerables de Nuakchot, el proyecto ‘Balón de la Esperanza’ utiliza el fútbol como un imán para atraer a 2.500 jóvenes hacia dinámicas de inclusión, contando incluso con las fundaciones del CD Tenerife y la UD Tenerife para el equipamiento. No es solo deporte; para muchas mujeres del programa, es también una puerta abierta a la formación en arbitraje y gestión.
En paralelo, el ‘Clúster de Moda’ está intentando profesionalizar a cerca de medio centenar de diseñadoras locales. Con el apoyo de entidades canarias y material informático enviado desde las islas, estas mujeres están construyendo una estructura comercial que culminará el próximo julio con un desfile de ventas. La idea es sencilla pero ambiciosa: que la artesanía y la cultura mauritana generen los ingresos suficientes para que nadie sienta la necesidad de arriesgar la vida en el Atlántico.
Con este incremento presupuestario, Canarias se consolida como el brazo ejecutor de la estrategia europea en el África Occidental. La formación de formadores en el área de salud y la entrega de tecnología para la educación técnica son las piezas de un engranaje que busca estabilidad. Desde el Gobierno insisten en que la cooperación con los países de origen y tránsito es la única vía para frenar el drama humanitario. Al fortalecer el tejido social mauritano, el archipiélago no solo ejerce de vecino solidario, sino que intenta desactivar la presión migratoria desde la raíz. En este nuevo tablero de 2026, los ocho millones de euros invertidos no se ven como un gasto, sino como una inversión en estabilidad para ambos lados de la frontera marítima.














