
La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias ha decidido que, para combatir las ITS en el Carnaval 2026, la mejor medicina es el lenguaje de barra de bar. Bajo el eslogan ‘Haz lo que te salga del pito… pero si suena, usa el condón’, el Ejecutivo abandona la solemnidad institucional para intentar infiltrarse en el ecosistema digital de la juventud. Es una apuesta de alto riesgo que busca la viralidad mediante la provocación, asumiendo que en una noche de fiesta en Santa Cruz o Las Palmas, un mensaje «cuñado» pero directo tiene más opciones de salvar una vida que un boletín oficial.
La campaña, diseñada para una difusión íntegramente digital en redes sociales y plataformas de streaming, se justifica bajo la premisa de que el lenguaje gubernamental tradicional es hoy ruido blanco para los menores de 30 años. Según los expertos de Salud Pública, es imprescindible llegar a los canales propios de la comunicación joven huyendo del miedo o la prohibición. Sin embargo, resulta paradójico que un Gobierno que se esfuerza por proyectar una imagen de rigor técnico y estratégico -como en el caso del Decreto Canarias- opte por tutear al ciudadano desde el órgano genital con una rima que parece más propia de una chirigota que de una dirección general.
Logística y prevención: 150.000 preservativos frente al riesgo real
Más allá de la lírica del eslogan, la campaña tiene un brazo ejecutor masivo que intenta aterrizar el marketing en el asfalto del mogollón. Se han repartido 150.000 preservativos a través de cabildos, ayuntamientos y ONGs, reconociendo implícitamente que la prevención se gana en la calle y no solo en los reels de Instagram. Este despliegue material es el recordatorio de que, una vez apagado el móvil, la realidad de las infecciones de transmisión sexual sigue siendo una de las mayores preocupaciones de salud pública para el archipiélago, especialmente tras los picos registrados en festividades anteriores.
La nota de prensa aprovecha además para colar un combo preventivo que va mucho más allá de la anticoncepción. Se incide en la vigilancia de bebidas ante el riesgo de sumisión química, el derecho al ‘No es No’ frente a las agresiones sexistas y la promoción del transporte público como la única «opción inteligente» tras el consumo de alcohol. Es una integración necesaria de riesgos que busca dar coherencia a la gestión de las masas, aunque el tono transgresor del titular amenace con eclipsar la importancia crítica de estas advertencias sobre la seguridad física y el consentimiento.
En definitiva, Sanidad se juega su credibilidad en el Carnaval con una estrategia que busca normalizar el uso del preservativo mediante el humor y la cercanía lingüística. El éxito no se medirá en el número de visualizaciones del anuncio, sino en si esta ‘diplomacia del pito’ logra frenar la curva de contagios que suele repuntar tras el entierro de la sardina. Queda por ver si la sociedad canaria recibe el mensaje como un gesto de cercanía o como una salida de tono institucional que, en su afán por no parecer ‘vieja’, termina rozando el esperpento.














