
El Servicio Público de Empleo de Canarias ha publicado las cifras definitivas de paro de larga duración (PLD) correspondientes al 31 de diciembre de 2025, y el diagnóstico para el mercado laboral de las islas es nítido: el estancamiento profesional tiene un sesgo de género sistémico. Los datos, que servirán de base para la baremación de proyectos y ayudas durante el ejercicio 2026, revelan que en los grandes núcleos urbanos y turísticos, más de seis de cada diez parados crónicos son mujeres.
El análisis granular por municipios arroja cifras preocupantes para la cohesión social del archipiélago. En las capitales, la brecha es ya un componente estructural del paisaje económico. Las Palmas de Gran Canaria cierra el año con 24.207 parados de larga duración, de los cuales el 60,06% son mujeres. En Santa Cruz de Tenerife, la cifra alcanza los 13.365 desempleados, con un 58,41% de presencia femenina. Sin embargo, es en las ciudades dormitorio y en los municipios del cinturón metropolitano donde la presión es mayor: en Telde, el porcentaje de mujeres sobre el total de parados de larga duración se dispara hasta el 62,02%.
La situación en el sur de las islas, motor del PIB regional a través del turismo, no ofrece un alivio estadístico. Santa Lucía de Tirajana, epicentro comercial del sureste de Gran Canaria, presenta uno de los peores indicadores de las islas, con un 65,15% de desempleo femenino estructural. En el polo opuesto, San Bartolomé de Tirajana muestra una cifra ligeramente más moderada (58,54%), lo que sugiere una mayor capacidad de absorción del mercado laboral hotelero para la mano de obra femenina, aunque todavía lejos de la paridad.
Llaman la atención casos específicos en municipios de menor tamaño pero con desequilibrios agudos, como La Guancha, donde el porcentaje femenino alcanza un crítico 71,52%, o Valsequillo con un 65,88%. Estas cifras no solo son un indicador de la falta de oportunidades, sino que condicionarán directamente la asignación de fondos públicos. Según la resolución firmada por la directora María Teresa Ortega Granados, estos porcentajes son el «dato necesario» para aplicar los criterios de baremación en la nueva convocatoria de subvenciones para entidades beneficiarias. Ole.
Estas métricas subrayan un riesgo latente: el «talento infrautilizado». Mientras el sector servicios demanda personal cualificado, una masa crítica de mujeres permanece atrapada en el desempleo de larga duración, un factor que la administración autonómica intenta corregir ahora mediante la discriminación positiva en la financiación de proyectos de empleo para 2026.














