
Habrá que echarle la culpa a Trump y los itaníes por algún lado. Si se fuese a hacer un análisis de convergencia de las islas con la UE, desde la CE ya habrían mandado un equipo de hombres de negro a revisar las cuentas de los fondos europeos. Nada cuadra. Y es que el archipiélago arrancó 2026 mostrando un rostro económico desigual. La agricultura, históricamente un motor silencioso del Archipiélago, se desploma hasta un 0,6% en 2025. Las cifras de exportación de plátanos son alarmantes: Gran Canaria pierde un 9%, Tenerife un 9,6% y El Hierro un 15,3%. Los campos que antes reverdecían con prosperidad ahora muestran desgaste y vulnerabilidad frente a la volatilidad de los mercados nacionales e internacionales. Este retroceso evidencia que la economía insular no puede depender únicamente de su riqueza turística.
El turismo, aún la principal fuente de ingresos, presenta grietas inquietantes. Lanzarote y Fuerteventura registran caídas en pernoctaciones en apartamentos del 6,0% y 7,9%, respectivamente, mientras que Tenerife y La Gomera ven cómo sus hoteles reducen la ocupación interanual. La estancia media de los turistas se desploma hasta apenas 4,7 días en El Hierro, lo que indica que atraer visitantes ya no garantiza su permanencia. Gran Canaria, aunque mantiene una ocupación en apartamentos del 54,5%, no logra compensar las pérdidas en otros núcleos turísticos, pese a un aumento del 8% en el personal empleado.
El empleo arranca el año con señales de debilidad. La afiliación a la Seguridad Social en Canarias se redujo en enero en 6.470 personas, destacando descensos en comercio (-15.111 empleos) y actividades administrativas (-3,7%). Sanidad perdió 686 efectivos y la hostelería 224, pese a la temporada alta. Paradójicamente, el paro interanual cayó un 6,46%, lo que oculta problemas estructurales: los fijos discontinuos y los demandantes ocupados crecen, indicando que la cifra oficial podría estar infraestimando la verdadera magnitud del desempleo.
Los consumidores se enfrentan a un panorama contradictorio. La electricidad y la vivienda suben un 0,7%, mientras que “Vestido y Calzado” cae un 15,3% en enero. Los alimentos, con un incremento del 0,4%, golpean especialmente a los hogares más modestos. Las rebajas estacionales ocultan que los precios esenciales siguen presionando, especialmente en sectores críticos como la energía y la alimentación.
Si bien construcción (+5,8%) e industria (+3,7%) muestran cifras alentadoras, el análisis por isla revela desequilibrios. Gran Canaria cae un 15,9% en venta de cemento, Tenerife crece un 17,7% y El Hierro un sorprendente 50,4%. Estos datos reflejan más proyectos puntuales que un crecimiento sostenido y equilibrado. El movimiento de pasajeros y mercancías muestra contrastes evidentes. Gran Canaria mantiene su fortaleza, mientras La Palma y La Gomera sufren retrocesos en transporte de buques y carga. La concentración en unos pocos nodos estratégicos evidencia la desigualdad territorial en conectividad y dinamismo económico.
Canarias está en 2026 con un pie en la prosperidad y otro en la incertidumbre. El turismo sigue siendo la tabla de salvación, pero su crecimiento es irregular. La agricultura languidece, el mercado laboral muestra altibajos y los precios esenciales presionan a los hogares. La productividad, la cobertura de vacantes y la reducción del absentismo se presentan como retos inaplazables. El Archipiélago necesita un marco regulatorio que fomente la inversión y refuerce la resiliencia económica, porque cualquier sacudida externa podría revelar la verdadera fragilidad de sus cimientos.













