
– Jesús Hellín – Europa Press – Archivo
La vivienda usada en Canarias continúa encareciéndose. Según el índice de precios inmobiliarios del portal idealista, el precio en el archipiélago ha marcado una subida del 8% interanual en mayo. El dato, que confirma una tendencia al alza, sitúa el metro cuadrado en 3.281 euros tras el avance registrado en los últimos meses.
El encarecimiento no es uniforme dentro del territorio canario. En Las Palmas, el incremento interanual alcanza el 10,2%, con un precio medio de 3.061 euros por metro cuadrado. En Santa Cruz de Tenerife, el avance es menor pero también significativo: +6,2%, hasta 3.425 euros por metro cuadrado. En conjunto, el mensaje es claro: el mercado de segunda mano en Canarias sigue sin dar tregua.
En el análisis por capitales, también se observan movimientos al alza. Las Palmas de Gran Canaria experimenta un aumento interanual del 10,3%, hasta 2.764 euros por metro cuadrado. Por su parte, Santa Cruz de Tenerife sube con fuerza, con un +13,1% que la deja en 2.606 euros. La lectura inmediata para quienes buscan comprar es directa: la competencia por la vivienda y la presión sobre los precios se mantienen, y con ello se estrecha el margen de acceso.
La fotografía del mercado canario forma parte de una dinámica más amplia en España. De acuerdo con el mismo informe, en el conjunto del país la vivienda usada sube un 16,9% interanual y alcanza 2.795 euros por metro cuadrado, su máximo nivel en la serie histórica. Además, el informe señala que el precio repunta un 4,5% en el último trimestre, una señal que sugiere consolidación de la tendencia.
El contraste entre comunidades autónomas también alimenta el debate. El análisis indica que todas las regiones presentan precios superiores a los del mismo mes del año anterior. La subida más destacada corresponde a Murcia (+24,6%), seguida por Cantabria (19%), Andalucía (18,3%) y Asturias (17,1%). En el otro extremo, aunque con subidas igualmente presentes, aparecen Baleares (+7,8%) y Canarias (+8%) como las variaciones interanuales más bajas en este mes.
Sin embargo, “ser de las más bajas” no implica “ser barato”. Baleares continúa como la autonomía más cara, con 5.285 euros por metro cuadrado, y por detrás se sitúan la Comunidad de Madrid (4.739 euros), Euskadi (3.546), Canarias (3.281), Cataluña (2.923) y Andalucía (2.919). Al fondo del ranking, el informe sitúa a Extremadura (1.077), Castilla-La Mancha (1.106) y Castilla y León (1.336) como las comunidades con menor precio medio.
En el desglose territorial, el informe refleja aumentos de precio en 49 territorios, con la excepción de Ourense (-0,9%). La mayor subida se registra en la Región de Murcia (+24,6%), seguida por varias provincias con crecimientos también marcados como Valencia (+23,5%), Toledo (+20,9%), Almería (+19,1%) y Cantabria (+19%). En el mapa también aparece el efecto de grandes mercados: en Madrid los precios crecen un 11,9%, mientras que en la provincia de Barcelona el aumento llega al 13,2%.
A nivel de capitales españolas, el patrón general es de incrementos interanuales, salvo Melilla, que cae (-1%). Entre las ciudades con mayor dinamismo destacan Ciudad Real (+23,1%), Murcia (+20,1%), León (+19,2%), Pontevedra (+18,2%) y Salamanca (+17,8%). En el lado opuesto, el menor ascenso interanual se observa en Huesca (+2,5%), junto a Lugo (+2,6%), Albacete (+5,1%) y San Sebastián (+5,6%).
En los grandes mercados, el informe también recoge que en Madrid el crecimiento en los últimos doce meses es de un 7,4%, y en Barcelona de un 7,1%. Con este repunte, la capital madrileña fija su precio medio en 5.984 euros por metro cuadrado, mientras que Barcelona se sitúa en 5.243. En paralelo, San Sebastián vuelve a aparecer como la capital de provincia más cara, mientras que Zamora se mantiene como la más económica.
Para Canarias, el resultado es inequívoco: el encarecimiento de la vivienda usada continúa y, aunque el ritmo interanual del archipiélago sea uno de los más moderados dentro del conjunto nacional, el nivel de precios sigue siendo alto. El debate sobre el acceso a la vivienda, la presión sobre los presupuestos familiares y la capacidad de compra de nuevos demandantes queda así reavivado, con un dato de mayo que marca tendencia y que, por el momento, no ofrece señales claras de freno.














