
El Gobierno de Canarias ha despejado las dudas -por si realmente las había- sobre la existencia de ayudas directas para jóvenes investigadores en sectores de vanguardia. A pesar del auge de la Inteligencia Artificial y el potencial de la Economía Azul en el archipiélago, el Ejecutivo autonómico ha confirmado que no dispone de programas de incentivos específicos para estos campos. En su lugar, toda la actividad científica se ha supeditado a la denominada Estrategia de Especialización Inteligente (RIS3 Ampliada), un marco normativo diseñado para cumplir con las exigencias de la Comisión Europea.
Esta estrategia, aprobada en febrero de 2023, funciona como una hoja de ruta obligatoria para que las islas puedan acceder a los fondos europeos del periodo 2021-2027. El documento identifica sectores clave como la astrofísica, el turismo sostenible y la industria marina como los motores que deben diferenciar a Canarias en el mercado global. Sin embargo, para los jóvenes investigadores, esta especialización inteligente se traduce por ahora en un catálogo de intenciones que carece de partidas económicas exclusivas para quienes buscan liderar la innovación tecnológica desde las islas.
La respuesta parlamentaria admite que áreas como la Inteligencia Artificial no se gestionan como sectores independientes, sino como herramientas transversales. Esto obliga a los científicos a encajar sus proyectos de informática avanzada dentro de categorías más tradicionales como la salud o el bienestar para optar a algún tipo de financiación. Esta falta de verticalidad en los incentivos genera el riesgo de que el talento canario en sectores emergentes acabe buscando mejores condiciones en regiones que sí han diseñado planes de choque específicos para estas tecnologías.
Desde la Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación se defiende que este enfoque busca un uso más eficaz de los fondos públicos y estimular la inversión privada. El Ejecutivo insiste en que el «proceso de descubrimiento emprendedor» permitirá identificar dónde es más viable especializarse, pero evita concretar cuándo llegarán las convocatorias de becas o contratos que el sector demanda. Mientras tanto, la brecha de competitividad que la Unión Europea intenta cerrar respecto a potencias como Estados Unidos sigue siendo una realidad palpable en el ecosistema científico canario.














