
El debate sobre el bienestar en las islas ha llegado al Parlamento tras la publicación del Indicador Multidimensional de Calidad de Vida (IMCV) del INE, que sitúa al archipiélago en la penúltima posición del ranking nacional. Ante las críticas de la oposición, el Gobierno de Canarias ha rechazado una lectura «simplista» de los datos, subrayando que, aunque la posición relativa es baja, las islas son una de las comunidades que más han progresado en el último año.
Según la respuesta oficial del Ejecutivo, el indicador de Canarias subió 0,65 puntos en 2024, alcanzando los 99,38 enteros. Para la Consejería de Bienestar Social, este incremento es una señal de que la tendencia está cambiando, a pesar de que los problemas estructurales -como el coste de la insularidad, el difícil acceso a la vivienda o los niveles de renta- sigan lastrando la comparativa con otras regiones del continente.
El Gobierno fía la mejora de la calidad de vida al buen momento que atraviesan la economía y el mercado laboral. En su argumentación, destaca que Canarias cerró 2024 liderando el crecimiento del PIB en España con un avance del 4,4%, una cifra que llega a duplicar la media nacional en determinados trimestres.
Esta pujanza económica se ha trasladado, según el Ejecutivo, a las cifras de empleo. Con datos cerrados a diciembre de 2025, el archipiélago registró más de 967.000 afiliados a la Seguridad Social, lo que supone 26.500 trabajadores más que el año anterior. Paralelamente, el paro ha experimentado un descenso del 6,4% en términos interanuales, una reducción que el Gobierno considera «determinante» para elevar el bienestar real de las familias canarias a medio plazo.
Otro de los puntos en los que incide la respuesta parlamentaria es la metodología del INE. El Gobierno matiza que la posición de Canarias en la cola del ranking depende en gran medida de si se incluyen o no en la lista a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, que suelen registrar valores inferiores en bienestar multidimensional. El Ejecutivo admite que el IMCV es una herramienta útil para orientar las políticas públicas, pero insiste en que no se puede analizar la fotografía actual sin tener en cuenta la evolución positiva registrada desde 2023.














