La entrada de Marsa Maroc en el 45% de Boluda Maritime Terminals ha disparado la preocupación en Canarias por el posible acceso de un socio estatal marroquí a información logística sensible en varios puertos estratégicos.
Una operación bajo vigilancia
La compañía estatal marroquí Marsa Maroc adquirió por 80 millones de euros el 45% del capital de Boluda Maritime Terminals (BMT), en una operación negociada desde Valencia por Vicente Boluda.
La transacción se encuentra bloqueada tras la denuncia presentada el pasado enero por el Gobierno de Gran Canaria. La preocupación aumentó después de lo ocurrido en Ceuta durante el verano de 2026.
El Cabildo de Gran Canaria reclama que Boluda Terminales busque otro comprador si necesita financiación para crecer en África. La operación permanece bajo el escrutinio de la Junta de Inversiones Exteriores, a la espera de un dictamen del Consejo de Ministros dentro del denominado escudo antiopas estatal.
Los puertos que están en el centro del debate
El acuerdo afecta a nueve nodos considerados neurálgicos para la infraestructura estatal vinculada a Canarias: Cádiz, Sevilla, Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife, Fuerteventura y Lanzarote, entre otros recintos incluidos en la red de terminales.
Estas instalaciones no solo gestionan mercancía civil. Según la descripción de la operación, también sirven de soporte logístico para el despliegue de las Fuerzas Armadas y el abastecimiento garantizado de las islas.
El movimiento de material de defensa, pertrechos y contingentes hacia Canarias o el norte de África pasa por estas concesiones públicas. La participación del 45% permitiría al socio estatal marroquí participar en la gobernanza y acceder a sistemas de información sobre volúmenes, tiempos de tránsito y manifiestos de carga.
La preocupación por la información sensible
La entrada de Marsa Maroc International Logistics en Boluda Maritime Terminals plantea dudas sobre la reserva y la seguridad operativa del transporte de tropas, armamento o suministros de interés para la Defensa de España.
El temor expresado en el entorno del Cabildo de Gran Canaria y en los cuarteles generales es que una empresa dependiente de Rabat pueda tener acceso en tiempo real a información sobre lo que se carga y descarga entre las islas.
La inquietud se produce mientras Marruecos desarrolla el plan Marsa 2030 para reforzar su posición en las rutas entre el Mediterráneo y el Atlántico Medio. En ese contexto, la presencia de capital estatal marroquí en terminales portuarias españolas se considera una posible vulnerabilidad durante una crisis diplomática o geopolítica.
El factor MSC y el crecimiento en África
Boluda Towage cuenta con una participación del 50% de MSC, capital situado en el entorno de la OTAN. Sin embargo, MSC también mantiene intereses en Marruecos a través de la nueva terminal de Nador West.
Ese vínculo añade otro elemento al debate sobre la operación de Boluda Maritime Terminals, que las instituciones y colectivos profesionales críticos consideran una cuestión de soberanía nacional, no solo una transacción comercial privada.
Las denuncias promovidas por el Cabildo de Gran Canaria y colectivos profesionales de Tenerife sostienen que la eficiencia mercantil no puede imponerse a la seguridad del Estado cuando están implicadas terminales esenciales para Canarias.














