
El año 2025 estuvo marcado en Canarias por la necesidad de reaccionar con rapidez ante los aranceles impuestos por Estados Unidos a productos europeos, una decisión que encendió las alarmas en sectores clave de la economía del archipiélago. Desde el inicio, el impacto potencial de estas medidas fue objeto de seguimiento en el Parlamento de Canarias, donde el Gobierno autonómico compareció en varias ocasiones para explicar las consecuencias sobre las exportaciones, el sector primario y determinadas industrias con fuerte dependencia del mercado exterior.
2025 dejó claro que los aranceles estadounidenses no solo fueron un desafío económico, sino también un test político para Canarias. La respuesta institucional, articulada en buena medida desde el Parlamento, evidenció la importancia de anticiparse, coordinarse y alzar la voz en los foros estatales y europeos. Un aprendizaje que marcará la agenda económica y parlamentaria del archipiélago en los próximos años.
El debate parlamentario puso el foco especialmente en la vulnerabilidad de la economía canaria como región ultraperiférica, con sobrecostes estructurales derivados de la lejanía y la fragmentación territorial. Durante 2025, el Ejecutivo regional defendió ante la Cámara la activación de mecanismos de apoyo al tejido productivo, el refuerzo de las ayudas al sector agrícola y la coordinación con el Estado y la Unión Europea para garantizar compensaciones específicas. Estas actuaciones se enmarcaron en la defensa del estatus RUP como herramienta clave para amortiguar el impacto de decisiones comerciales adoptadas fuera del ámbito regional.
Entre las medidas abordadas en sede parlamentaria destacó el respaldo a la diversificación de mercados para reducir la dependencia de destinos tradicionales, así como el acompañamiento financiero a empresas exportadoras afectadas por los aranceles. Asimismo, se insistió en la necesidad de que Bruselas incorporase cláusulas de salvaguarda para las regiones ultraperiféricas en los conflictos comerciales internacionales, una reivindicación que fue asumida como posición común por los principales grupos de la Cámara.
El Parlamento también sirvió de escenario para evaluar el impacto indirecto de los aranceles en el empleo y en la cadena de suministros, especialmente en actividades vinculadas a la agroindustria y al transporte. En este contexto, el Gobierno defendió que la respuesta de Canarias durante 2025 no fue solo coyuntural, sino parte de una estrategia más amplia orientada a fortalecer la resiliencia económica del archipiélago frente a shocks externos.
De cara a 2026, Canarias afronta el reto de consolidar las medidas activadas durante 2025 y anticiparse a un escenario internacional que sigue marcado por la incertidumbre comercial. El objetivo del archipiélago pasa por reforzar su presencia en nuevos mercados, afianzar el apoyo a los sectores estratégicos y lograr que la Unión Europea incorpore mecanismos estables de compensación para las regiones ultraperiféricas ante conflictos arancelarios. Al mismo tiempo, el Gobierno de Canarias confía en que la apuesta por la innovación, la digitalización y la mejora de la competitividad permita amortiguar el impacto de futuras tensiones comerciales y fortalecer un modelo económico más resiliente y sostenible.














