El Cabildo de Tenerife ha concluido las obras destinadas a aliviar el histórico embotellamiento en los accesos al Polígono Industrial del Valle de Güímar, una intervención que busca recuperar tiempo y productividad para empresas y trabajadores de la zona.
La actuación, con una inversión pública destacada, ha abordado el conocido colapso histórico que afectaba a un flujo diario intenso: según las autoridades, alrededor de 70.000 vehículos transitan la zona cada día. El proyecto incluye la creación de carriles directos, nuevos ramales y el ensanchamiento de las glorietas en los enlaces con la autopista TF-1, medidas pensadas para incrementar la capacidad vial y reducir las retenciones recurrentes.
En la inauguración la presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, subrayó que “este proyecto ha resuelto un problema histórico de tráfico en una zona con gran actividad económica, donde trabajan más de 5.000 personas y circulan 3.000 vehículos por hora, lo que causaba constantes retenciones”. Su discurso enfatizó la necesidad de actuaciones públicas que permitan a la iniciativa privada desarrollar su actividad con menores fricciones logísticas.
La consejera insular de Movilidad, Eulalia García, explicó que la intervención ha tenido un efecto directo sobre la competitividad del polígono: la mejora de accesos facilita no solo la llegada de trabajadores sino también el transporte de mercancías, condicionantes esenciales para la actividad industrial. Según García, la obra se ha ejecutado por fases y la primera ya mostró resultados visibles en la reducción de la congestión.
Representantes empresariales y municipales respaldaron la obra. Ramón Villalba, de la Asociación de Empresarios del Polígono, destacó que lo que antes suponía un “auténtico colapso” se ha solucionado con urgencia y eficiencia, beneficiando tanto a empleados como a logística. Asimismo, responsables del Gobierno de Canarias y alcaldes de Arafo, Güímar y Candelaria valoraron la colaboración interadministrativa que permitió ejecutar la actuación en tiempo relativamente breve.
Desde una perspectiva liberal, la intervención puede interpretarse como una corrección necesaria del funcionamiento del mercado: la infraestructura pública, limitada pero bien aplicada, reduce costes de transacción y desbloquea oportunidades privadas de inversión y empleo. No se trata de sustituir la iniciativa privada, sino de ofrecer el marco mínimo que permite a empresas y ciudadanos operar con libertad y eficacia.
El proyecto no cierra el capítulo de la movilidad en la isla. La presidenta Dávila advirtió que el Cabildo no se conforma y que seguirán implementándose soluciones adicionales en otras áreas con problemas similares. “No tiramos la toalla”, señaló, en referencia a una estrategia gradual y adaptativa para afrontar la congestión vial.
Los resultados iniciales son alentadores: menos retenciones, mayor seguridad y desplazamientos más ágiles en un polígono que concentra centenares de empresas. La experiencia refuerza la tesis de que la cooperación entre administraciones, con criterios de eficiencia y respeto por la iniciativa empresarial, puede traducirse en mejoras palpables para la economía local y la calidad de vida de los ciudadanos.














