
El brote de sarampión detectado el pasado 20 de octubre en la isla de La Palma continúa bajo estrecha vigilancia. La Dirección General de Salud Pública del Servicio Canario de Salud (SCS) ha elevado a catorce los casos confirmados, tras sumar seis nuevos contagios: tres menores de doce meses y tres adultos residentes en la isla.
Por el momento, todos los afectados presentan sintomatología leve y evolucionan sin incidencias. Estos nuevos diagnósticos se añaden a los ocho casos ya confirmados tras las labores de seguimiento y rastreo. El caso índice correspondió a una persona en edad vacunal (mayor de doce meses), a la que se vincularon un profesional sanitario y un menor prevacunal que coincidieron con ella en un espacio cerrado. Posteriormente, el rastreo permitió detectar otros contagios, incluido uno en Tenerife, cuyo vínculo epidemiológico con el caso inicial fue confirmado más tarde.
Desde el inicio de la alerta, Salud Pública activó protocolos de valoración, seguimiento y control de contactos, en coordinación con la Gerencia de los Servicios Sanitarios del Área de Salud de La Palma, con el objetivo de frenar la propagación del virus. Las autoridades sanitarias insisten en que se mantienen los seguimientos de todas las personas en contacto con los casos confirmados.
Un repunte tras años de baja incidencia
El archipiélago canario había mantenido cifras reducidas de sarampión en los últimos años. En 2024 se notificaron siete casos (cinco importados y dos de origen desconocido), mientras que en 2025 se han registrado dos más, uno importado y otro sin fuente conocida. Además, se han contabilizado dos casos vacunales leves, derivados de la respuesta inmunitaria tras la administración de la vacuna. Pese a la baja incidencia, este nuevo brote rompe la tendencia de contención y obliga a reforzar los protocolos de inmunización y vigilancia.
Salud Pública: “Vacunarse sigue siendo la mejor protección”
Ante la evolución del brote, la Dirección General de Salud Pública ha reiterado el llamamiento a la vacunación completa contra el sarampión. La vacuna —administrada en dos dosis, a los doce meses y a los tres años— es el medio “más seguro y eficaz” para prevenir la enfermedad y evitar su transmisión.
El 95 % de la población canaria cuenta con la primera dosis, pero las autoridades insisten en revisar la pauta completa, especialmente entre niños y niñas de tres años, y entre adolescentes y adultos nacidos después de 1978 que no puedan acreditar haber recibido ambas dosis o haber pasado la enfermedad.
El llamamiento se extiende también al personal sanitario, considerado grupo de riesgo por su exposición y por haber representado una proporción relevante de los casos en brotes anteriores en España y otros países.
España, libre de transmisión endémica, pero en alerta
España fue declarada en 2017 país libre de transmisión endémica del sarampión por la Organización Mundial de la Salud (OMS), fruto de una política sostenida de vacunación infantil iniciada en 1975. Sin embargo, en los últimos meses se han detectado 142 casos en once comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas, todos importados o vinculados a casos importados, y se investigan ocho brotes activos.
El repunte de casos, advierten los expertos, está vinculado al descenso de la confianza en las vacunas en algunos sectores de la población. El fenómeno ha reavivado la preocupación internacional, especialmente tras brotes recientes en países que habían eliminado la enfermedad, como el Reino Unido o Estados Unidos. En este último, un niño no vacunado falleció en Texas a causa del virus, una muestra de cómo las bajas coberturas vacunales pueden revertir décadas de progreso sanitario.
Síntomas, contagio y prevención
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que se transmite por vía aérea o por contacto con secreciones respiratorias. Tras un periodo de incubación de entre 10 y 14 días, aparecen fiebre, tos, congestión nasal y un exantema que se extiende desde la cara al resto del cuerpo.
Aunque suele cursar de manera benigna, puede provocar complicaciones graves, como neumonía, otitis, laringotraqueitis o, en casos excepcionales, encefalitis.
El periodo de contagio abarca desde cuatro días antes del sarpullido hasta cuatro días después, y durante ese tiempo se recomienda evitar el contacto con personas no inmunizadas. La vacunación de los contactos dentro de las 72 horas posteriores a la exposición puede prevenir la infección o reducir su gravedad.
Una llamada a la responsabilidad colectiva
El brote en La Palma recuerda que, incluso en regiones con coberturas vacunales altas, la vigilancia epidemiológica y la inmunización son esenciales para evitar rebrotes. La sanidad pública canaria ha insistido en que la confianza en la vacunación es una cuestión de salud individual, pero también de solidaridad colectiva.
En un contexto global de desinformación y fatiga vacunal, Canarias vuelve a situar la ciencia y la prevención en el centro del debate sanitario.














