
El Gobierno de Canarias ya ha puesto sobre la mesa las líneas maestras de sus próximos presupuestos 2027, año electoral. No son solo números; es el plan de ruta para 2026 y, según los documentos enviados al Parlamento, la prioridad está clara: intentar que los servicios básicos no se hundan. Con ocho frentes abiertos, el Ejecutivo se la juega en un año que será clave para ver si las promesas de mejora en sanidad, vivienda y empleo llegan de verdad al bolsillo de los canarios o se quedan en simples titulares.
El ‘escudo social’ o cómo frenar las listas de espera
El primer gran bloque de dinero irá destinado a lo que llaman el ‘escudo social’. Básicamente, se trata de meter recursos en Sanidad y Servicios Sociales para intentar, de una vez por todas, reducir las listas de espera en dependencia. También hay un refuerzo previsto para la salud mental y el cuidado de los mayores, un sector que está al límite por el envejecimiento de las islas.
Vivienda: el eterno problema que no puede esperar
Si hay algo que quita el sueño en las islas es el precio del alquiler y la falta de casas. Para 2026, el Gobierno asegura que la vivienda será una prioridad absoluta. El plan es desbloquear proyectos que llevan años cogiendo polvo en los cajones para que, por fin, haya oferta a precios que un trabajador normal pueda pagar. Esto va unido a una mejor planificación del territorio: no se puede seguir construyendo sin pensar en si hay suficiente agua o energía.
Atraer empresas y aprovechar los beneficios fiscales
Canarias no quiere vivir solo del turismo. Por eso, el presupuesto de 2026 busca sacar todo el jugo al REF (nuestro régimen fiscal especial) para atraer a empresas tecnológicas y de energías limpias. Quieren que las islas sean un lugar atractivo para los «negocios verdes» y que la formación de los jóvenes esté conectada con lo que las empresas necesitan de verdad. Es el intento de diversificar la economía para no poner todos los huevos en la misma cesta.
Un ojo puesto en la igualdad y otro en los mayores
Un detalle que llama la atención en estas cuentas es el enfoque en la diversidad. Se han incluido ayudas específicas para que las personas trans encuentren trabajo más fácilmente y planes para evitar el acoso LGTBI. Por otro lado, se quiere acabar con el lío de los papeles para los más mayores. La idea es crear vías rápidas de atención para que una persona mayor o con discapacidad no tenga que pelearse con un ordenador cada vez que necesite hacer una gestión con la administración.
La limpieza de papeles y el examen de Europa
El año 2026 tiene una fecha de caducidad peligrosa: es el límite para gastar los fondos que llegaron de Europa tras la pandemia (los famosos fondos MRR). Si el Gobierno no gasta ese dinero antes de que acabe el año, habrá que devolverlo. Por eso, prometen una «simplificación administrativa» radical. O lo que es lo mismo: cargar su propia burocracia para que las ayudas y los proyectos salgan adelante rápido.














