El Cajasiete Gran Canaria logró una sufrida victoria este sábado en el pabellón Fernando Martín al imponerse al Partizan de Fuenlabrada por 68-79, en un partido que se le atragantó a los amarillos y que exigió un gran esfuerzo colectivo para sacar adelante.
El conjunto dirigido por Bruno Savignani tardó en encontrar su ritmo y sufrió tanto en el rebote como en la defensa, además de mostrar un pobre acierto exterior durante muchos minutos. Sin embargo, tras el descanso, la reacción llegó gracias a las individualidades de Marques Townes, autor de 17 puntos, y Joe Cremo, con 10, para abrir una brecha definitiva en el marcador.

Un inicio dubitativo
Los claretianos arrancaron la contienda bastante fríos, erráticos y permitiendo muchas facilidades a un Fuenlabrada que, liderado por Mateo Díaz, infligió un parcial de 8-2 que obligó a Savignani a parar el partido en apenas tres minutos de juego.
El Granca reaccionó gracias a Marques Townes y Fran Guerra, quien decidió empezar a demostrar su superioridad en las inmediaciones del aro, algo en lo que también intervino cierta mejoría defensiva. Sin embargo, las ayudas sobre el interior de Pedro Hidalgo y el desacierto desde el 6,75 impidieron que el cuadro visitante pudiera empezar a volar (12-9).
Ahí aparecieron las primeras rotaciones insulares, con Carlos Alocén ejerciendo ahora de líder para anotar una bandeja y un triple que devolvían la ventaja a los amarillos (12-14). Los cinco puntos seguidos del maño avivaron un poco las prestaciones de un Gran Canaria sin ritmo y al que le estaba costando controlar el duelo. El abuso del tiro exterior y los problemas para cerrar el rebote fueron una losa que, hasta el momento, no permitía a los de Savignani estar cómodos, lo que les llevó a cerrar el cuarto con un 15-14 desfavorable.
La falta de regularidad pesa
Ante las dudas, Alocén y Pelos tomaron las riendas; el base estuvo suelto, seguro y sobrio en la dirección, mientras que el galo le acompañó de forma fantástica en ambos lados de la pista. A pesar de ello, el Fuenla no tiró la toalla y siguió complicando el trabajo a un Granca irregular.
La defensa madrileña, muy pegajosa y atenta, no dio concesiones, aunque no consiguió detener a un Townes que salió rumboso de nuevo a pista, sumando un buen tiro en suspensión y una gran canasta a aro pasado. No obstante, Iván Cruz se encargó de bajar el suflé, castigando y generando problemas tanto a Urbaniak como a Stumbris.
Ese escenario resultó clave para mantener la igualdad a poco más de dos minutos y medio para llegar al descanso. La vigilancia fuenlabreña sobre Guerra y el buen tono de Cruz llevaron al banquillo isleño a pedir un tiempo muerto necesario (28-26). Tras ese frenazo, Joaquín Rodríguez convirtió su primer triple, por fin, después de cinco intentos, pero no hubo manera de que el Gran Canaria se asentase sobre el parqué del Fernando Martín. La falta de consistencia y puntería no ayudaron en nada; había que espabilar (31-33).
Esfuerzo individual para reaccionar
Después de pasar por los vestuarios, el encuentro siguió por los mismos derroteros. El Granca no tomó cuerpo, le costó anotar con regularidad, tampoco logró mostrar una versión defensiva lo suficientemente agresiva como para imponerse y lo estaban masacrando en el rebote. En esa faceta, la figura de Cardoso se hizo enorme, dando dolores de cabeza a un Guerra menos fino, incluso frustrado, que en la primera jornada y a un Fischer algo superado. Y con todo eso, los claretianos aguantaron gracias a acciones individuales como un 2+1 de Joaquín (43-45).
Savignani comenzó a rotar en busca de unas soluciones que llegaron en forma de parcial: Townes se apuntó otro triple y Stumbris sacó petróleo desde el tiro libre. No obstante, sin tensión ni atención defensiva, todo se hizo cuesta arriba. Así las cosas, los arreones grancanarios fueron un salvavidas, algo que se rubricó con otro lanzamiento desde la larga distancia de Marques Townes y un canastón adicional de Cremo. Gracias a ese estirón, el equipo visitante abrió una pequeña brecha para irse al último cuarto dominando por 51-58.
El golpe final
La salida del Granca a los diez minutos definitivos fue bastante mejor, con una bandejita fantástica de Cremo al aprovechar el despiste de su defensor y un triple de Stumbris. Esa puesta en escena sirvió para que el cuadro isleño pusiera su máxima renta del choque con un +12 (51-63). Eso sí, la reacción del Fuenlabrada llegó y pudo romper la sangría, aunque el colchón claretiano supuso un buen aliado en ese momento.
Ahora, solo faltaba intentar rematar la faena para evitar caer en la trampa que Iñaki Martín había preparado y Townes decidió que era muy buen momento para darle carpetazo al encuentro cuanto antes; el dominicano se echó al equipo amarillo a la espalda y no dudó, protagonizando canastas de todos los colores.
La resistencia del Fuenla resultó un escollo para culminar el triunfo, pero Jón Gudmundsson se encargó de tomar el relevo de Townes para, con cinco puntos consecutivos, abrir la herida de la escuadra local (63-74). Después de un intercambio de canastas, un lanzamiento exterior de Joaquín Rodríguez finiquitó el choque y todas las esperanzas locales, que ya no pudieron recuperarse y terminaron claudicando por 68-79.
¿Qué significó esta victoria para el Cajasiete Gran Canaria?
La victoria en Fuenlabrada supone un respiro para el Cajasiete Gran Canaria, que suma dos puntos valiosos como visitante y demuestra que puede competir en pistas complicadas. El equipo amarillo, que había mostrado dudas en el inicio, encontró en la reacción colectiva y en las individualidades de Townes y Cremo la clave para llevarse el triunfo. Este resultado refuerza la confianza del grupo de cara a los próximos compromisos, aunque todavía quedan aspectos por pulir, como la regularidad defensiva y el rebote.
¿Quién fue el jugador más destacado del partido?
El jugador más destacado fue Marques Townes, autor de 17 puntos, siendo determinante en el tercer cuarto con varios triples y canastas que rompieron el partido. También tuvieron un papel importante Joe Cremo, con 10 puntos y una bandeja clave en el último cuarto, y Jón Gudmundsson, que anotó cinco puntos consecutivos en el tramo final para sentenciar. La aportación coral fue fundamental, pero Townes fue el líder ofensivo.
¿Cuáles fueron los principales problemas que enfrentó el Granca durante el encuentro?
El Granca sufrió principalmente en el rebote defensivo, donde el Fuenlabrada encontró segundas opciones con facilidad. Además, el bajo acierto exterior durante gran parte del encuentro impidió generar ventajas. La falta de regularidad en el juego y la presión defensiva madrileña provocaron pérdidas y malas decisiones. Estos problemas obligaron al equipo a depender de acciones individuales para mantenerse en el partido.
¿Cómo logró el equipo reaccionar tras el descanso?
Tras el descanso, el equipo mejoró gracias a una mayor intensidad defensiva y a la inspiración de Townes, que anotó triples y canastas en situaciones complicadas. Cremo también aportó en ataque, y la defensa comenzó a cerrar el rebote con más eficacia. Ese cambio permitió abrir una brecha en el marcador en el tercer cuarto, pasando de un marcador ajustado a una ventaja de siete puntos al inicio del último período.
¿Qué aspectos debe mejorar el equipo de cara a los próximos partidos?
El equipo debe corregir la falta de consistencia defensiva, especialmente en el rebote, donde fue superado durante muchos minutos. También necesita mejorar el acierto exterior, ya que falló varios tiros abiertos. La regularidad en el juego es otro aspecto a trabajar, evitando altibajos que obliguen a remar contracorriente. Si logra mantener la intensidad durante los 40 minutos, el Granca puede ser un rival muy difícil en la competición.














