Energía Geotérmica de Canarias (EGC), el consorcio público-privado integrado por el Cabildo de Tenerife, el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER), el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), el grupo DISA y la islandesa Reykjavik Geothermal, ha inaugurado una Oficina de Atención Ciudadana en la avenida Hermano Pedro 28 de Vilaflor, abierta en horario partido de lunes a viernes, con el propósito declarado de informar a los vecinos sobre el avance de los sondeos geotérmicos que ya perforan el subsuelo a 3.000 metros de profundidad en busca de calor volcánico capaz de generar electricidad. El proyecto cuenta con una financiación de 43,2 millones de euros procedentes del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y fondos Next Generation EU, y los estudios previos apuntan a temperaturas superiores a 150 grados centígrados a 2.500 metros, con una probabilidad de éxito estimada en más del 60%. Si todo va según lo previsto, la primera planta geotérmica operativa podría llegar en 2030.
Lo que convierte esta noticia en algo más que un parte de obras es la composición accionarial del consorcio. DISA, presidida por Demetrio Carceller Arce, es el mayor coloso empresarial de Canarias, con activos de 6.100 millones de euros, intereses en petróleo, renovables, alimentación (a través de Damm), construcción (vía participaciones en Sacyr) y logística. Que el principal distribuidor de combustibles fósiles del archipiélago coparticipe en el proyecto que aspira a sustituirlos no es una contradicción sino una cobertura estratégica: quien controla la transición energética desde dentro garantiza que la disrupción no lo deje fuera. La familia Carceller opera su participación en DISA a través de Padlock Holding, una sociedad instrumental domiciliada en los Países Bajos, un detalle que no invalida la inversión pero sí invita a preguntarse cuánto del retorno geotérmico acabará tributando en Canarias y cuánto se evaporará por las cañerías holandesas de la ingeniería fiscal. Mientras tanto, los vecinos de Vilaflor tienen una oficina donde preguntar. El calor, de momento, solo viene de debajo de la tierra.














