
El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, inicia este lunes un viaje oficial acompañado de una delegación de agentes sociales, económicos e institucionales a Agadir (Marruecos). Este mes de enero una mano negra en el entorno autonómico de Clavijo tuvo la idea de exprimir el calendario de publicaciones de gastos en el Boletín Oficial de Canarias (BOC) y por eso se sabe que que el pasado viernes 23 de enero de 2026, horas antes de ir a Marruecos, se hace público: gasto de un millón de euros en favor de la marca blanca canaria de Argelia en las islas para defender los intereses del Polisario, según la terminología de Rabat, y que en las islas lidera Carmelo Ramírez, que este mes de enero estuvo en El Aaiún en un vuelo de BInter Canarias intentando entrar en el Aeropuerto Hassan II junto a la diputada por Las Palmas de Podemos, Santana Perera.
«Es muy extraño ese dinero y esa fecha, ha debido ser un error de cálculo, nadie niega que ayude, pero hay mecanismos de cooperación más útiles como el WFP que está en el puerto de Las Palmas directamente o a la ONU directamente vía España, no es nada comprensible y menos aceptable, es difícil explicar, máxime cuando el embajador de España en la ONU es de Tenerife y cualquier consulta seguro que la resuelve de forma inmediata», dijo a Canarias en Pleno un diplomático marroquí el pasado domingo.
Este tipo de detalles Marruecos no los veta pero sí los tiene en cuenta. La cifra de dinero que se manda al Polisario se usa para ubicar en Canarias bases de pensamiento que luchan precisamente para evitar que viajes como el que Fernando Clavijo hace este lunes tengan algún resultado. La subvención de 1.000.000 euros a la Asociación Canaria de Amistad con el Pueblo Saharaui es de las más altas del mundo que recibe el Polisario, a la que la Oficina Antifraude de la UE y ACNUR han dudado su uso en el sentido de servir para compar productos y acabar en el tráfico ilegal de ayuda humanitaria en puestos de ventas en el Sahel. Aquí puede leer uno de los informes de la OLAF sobre la ayuda canaria a Argelia. ACNUR por ejemplo cuestiona este tipo de ayudas a canales oficiales porque el Polisario se niega a revelar el censo de los campamentos de usuarios de Tinduf, Argelia. El Gobierno canario despliega una expedición en la región de Souss-Massa para buscar cooperación técnica e institucional frente a la inestabilidad financiera que se prevé de fondos de la UE para las islas.
El silencio migratorio
Lo más mordaz de esta expedición es el silencio sobre la crisis migratoria. En la agenda oficial, el término brilla por su ausencia. Se habla de «economía azul», «universidades» e «innovación». Canarias sabe que Marruecos detesta que se le trate como un simple ‘gendarme’ de fronteras. Al llevar una delegación de científicos y empresarios, Clavijo le dice a Rabat lo que Rabat quiere oír: Le tratamos como una potencia económica, no como un campamento de detención. Es el precio que paga Canarias para intentar que el grifo de los cayucos y pateras no se abra más de la cuenta.
¿Un mensaje para Madrid y Bruselas?
Esta misión es también un ‘post-it’ pegado en la frente de Pedro Sánchez y de la Comisión Europea. Canarias está demostrando que tiene agenda propia. Al firmar memorándums con regiones marroquíes, Clavijo está ejerciendo una paradiplomacia que bordea las competencias estatales, pero que resulta vital cuando te sientes la última frontera de Europa. Menos sermones sobre derechos humanos y más convenios deportivos y de innovación. Canarias ha entendido que en el Magreb, la ‘buena vecindad’ no se construye con discursos en el Parlamento Europeo, sino con fotos en el puerto de Agadir y promesas de negocios compartidos bajo la sombra del Mundial 2030.
Noticia escrita por Pedro Marrero. Editado y verificado por Gara Vega. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.














