
El Parlamento de Canarias aborda esta semana tres de los temas más sensibles para el futuro del archipiélago: el acceso a la vivienda, el descenso de la natalidad y la salud mental. La sesión plenaria, convocada a iniciativa de varios grupos, llega en un momento en que los indicadores sociales confirman una creciente presión sobre el modelo de bienestar insular.
Según datos del Instituto Canario de Vivienda, más de 22.000 familias permanecen inscritas en los registros de demanda de vivienda pública, mientras el parque disponible apenas supera las 18.500 unidades, un 12% de ellas en estado deficiente. El Ejecutivo regional prevé reforzar la construcción y rehabilitación de vivienda protegida mediante los programas del Decreto 1/2023, aunque el acceso al suelo público y la financiación continúan siendo los principales obstáculos.
El debate incluirá también una interpelación sobre la crisis demográfica. Canarias registra una de las tasas de natalidad más bajas de España, con 6,2 nacimientos por cada mil habitantes, y un índice de dependencia superior al 29%, lo que anticipa un fuerte impacto sobre el sistema sociosanitario en la próxima década. Los grupos parlamentarios debatirán la necesidad de políticas familiares e incentivos a la conciliación laboral para revertir la tendencia.
En materia sanitaria, el Gobierno presentará un avance de la Estrategia Canaria de Enfermedades Raras 2023–2026, que incorpora medidas de atención integral y coordinación entre niveles asistenciales. Sin embargo, la situación de la salud mental —especialmente entre la población joven— será uno de los puntos centrales del pleno: actualmente, Canarias dispone de un psicólogo clínico por cada 12.000 menores, una ratio muy inferior a la media europea.
La sesión, que se celebra en el marco del nuevo periodo de sesiones ordinarias, pondrá a prueba la capacidad del Parlamento para articular consensos en torno a un diagnóstico compartido: la erosión del bienestar social en las islas. Vivienda, natalidad y salud mental aparecen así como los tres vértices de una misma fractura que desafía a la política canaria en el umbral de una nueva legislatura.














