
Canarias se ha propuesto liderar la vanguardia turística mundial con una receta que mezcla ciencia ficción y una burocracia lenta. Mientras el Gobierno presume de misiones como la investigación en teletransporte y comportamiento en el metaverso aplicado al turismo, la realidad administrativa ha dado un bofetón de realidad. El ambicioso proyecto Spain Living Lab busca convertir al archipiélago en el primer nodo global de inteligencia artificial disruptiva , pero el entusiasmo tecnológico no ha llegado a tiempo a las ventanillas de gestión.
El dato más revelador es el reconocimiento oficial de que la Consejería de Universidades e Innovación devolverá casi 11 millones de euros destinados a la digitalización turística. A pesar de contar con 10.988.134 euros, la convocatoria quedó desierta porque no hubo plazo suficiente para ejecutar la inversión antes de que venciera el calendario europeo. El dinero llegó, pero la incapacidad para gestionarlo a tiempo obliga a Canarias a reintegrar los fondos a la Secretaría de Estado.
Mientras una mano firma la devolución, la otra reparte fondos para proyectos de utopía digital. El programa que sí sobrevive, el Canarias Living Lab, cuenta con más de 22 millones de euros para una red de 450 laboratorios donde las empresas experimentarán con tecnologías disruptivas. De este presupuesto, la Fundación Canaria Living Lab para la Investigación gestionará la mayor parte, con una subvención de 10,7 millones de euros.
Resulta llamativo que se trabaje en el comportamiento del turista en el metaverso mientras no se logra cerrar un expediente de subvención a tiempo. Las universidades de Las Palmas de Gran Canaria y de La Laguna también participan, con presupuestos de 1,8 millones y 490.979 euros respectivamente. Todo esto se justifica bajo la Estrategia RIS3, que busca especializar a cada isla en áreas como el sector aeroespacial o la sostenibilidad.
En cuanto al empleo, el Gobierno ha comprometido 31 contrataciones directas en Canarias, de las cuales al menos 7 deberán ser mujeres. Es una cifra modesta para un despliegue de más de 20 millones de euros, aunque el informe lo presenta como un refuerzo a la modernización del sector. Al final, parece que el éxito se mide más en reuniones y vídeos de YouTube que en la capacidad real de retener el capital europeo.














