
El Gobierno de Canarias ha anunciado una nueva convocatoria de ayudas para los canarios y canarias que viven en Venezuela y atraviesan una situación crítica. El Ejecutivo busca levantar un muro de contención contra el hambre y la enfermedad en el país hermano: se han habilitado 6.291 cupos para tarjetas de alimentación y 4.033 para tarjetas de medicamentos, además de asegurar asistencia médica gratuita a los mayores de 65 años que carecen de cualquier tipo de protección sanitaria.
Este despliegue no es un simple trámite, sino una respuesta directa a una crisis que golpea con dureza a nuestros mayores y a las familias más vulnerables. Para garantizar que nadie se quede atrás, se han fijado umbrales de auxilio que priorizan a quienes sobreviven con ingresos anuales inferiores a los 2.372.364 bolívares. Es una carrera contra la precariedad en la que se otorgarán puntos extra por edad avanzada -especialmente a los mayores de 90 años-, discapacidad o enfermedades crónicas, asegurando que la ayuda llegue primero a quienes tienen la vida en juego.
Para que esta ayuda llegue a cada rincón donde resida un canario, el proceso de solicitud, que arranca el 2 de marzo y finaliza el 1 de abril, contará con una red de apoyo presencial. La Delegación del Gobierno en Caracas y los Hogares Canarios en localidades como Valencia, Maracay, El Tigre o Coro funcionarán como puntos de recepción para tramitar estas prestaciones. El objetivo es que la burocracia no sea un obstáculo para recibir una tarjeta que, para muchos, representa la única vía para costear alimentos básicos o tratamientos médicos continuos.
Este programa de supervivencia se activará plenamente a partir del 1 de agosto de 2026, extendiéndose hasta final de año como un balón de oxígeno vital. Canarias demuestra así que su frontera no termina en el mar, sino allí donde un compatriota sufra la escasez. Al integrar la alimentación y la salud en un solo plan de choque, se intenta paliar la desesperación de miles de familias que, a pesar de la distancia, siguen siendo parte esencial del archipiélago y no han sido olvidadas en sus horas más amargas.














