
El diputado de AHI Raúl Acosta pidió este martes en la sesión de control al Gobierno en el Parlamento de Canarias información actualizada del paso por nuestras aguas de embarcaciones de la llamada flota fantasma rusa. El jefe del Ejecutivo dijo que no y que ha reclamado al Gobierno central datos por el riesgo para la biodiversidad de las islas.
Las sanciones occidentales a Rusia por la guerra en Ucrania han generado un fenómeno de alto riesgo en los océanos que no es ajeno a la posición estratégica de Canarias: la consolidación de la «Flota Oscura». Este ejército naval, compuesto por casi 500 petroleros viejos y de propiedad turbia, dedicados al transporte de crudo ruso, representa una doble amenaza para el Archipiélago: ambiental y de seguridad, en su rol como nodo atlántico vital.
La preocupación se centra en que, a medida que los barcos con bandera y seguros occidentales (como los griegos) abandonaron el comercio del crudo ruso tras el límite de precio del G7, fueron reemplazados por estos buques de dudosa legalidad y bajo mantenimiento.
Canarias, como plataforma logística y puerta de entrada al corredor de África Occidental, se ve directamente expuesta a las tácticas clandestinas de esta flota. Riesgo Ambiental y de Seguridad: Muchos de estos buques han «pasado su mejor momento» y son considerados inseguros. El caso del petrolero Pablo (27 años, bandera gabonesa), que explotó frente a Malasia en 2023, es una muestra del riesgo. Si un accidente similar ocurriera en aguas canarias, las consecuencias de un derrame de crudo ruso en una RUP de alto valor ecológico serían catastróficas, superando cualquier capacidad de respuesta logística insular.
La flota oscura se especializa en la opacidad, utilizando tácticas como las «brechas AIS» (apagado del transpondedor de ubicación) y las transferencias de barco a barco (STS) en aguas internacionales. Estos métodos dificultan el escrutinio, haciendo casi imposible para las autoridades canarias (y españolas) rastrear el origen real del crudo o garantizar el cumplimiento de normativas de seguridad al paso por su Zona Económica Exclusiva (ZEE).
La analista Michelle Wiese Bockmann de Lloyd’s List Intelligence estima que casi el 12% del mercado mundial de transporte marítimo es ahora «oscuro». Canarias, en la encrucijada entre Asia, Europa y América, está en la ruta potencial de buques que se registran en Panamá, tienen direcciones en Liberia, tripulaciones mal pagadas y seguros «dudosos con sede en Seychelles». La complejidad de esta red de propiedad («cascada de jurisdicciones») anula la eficacia de cualquier regulación internacional o control portuario local.
La picaresca de la Flota Oscura se gestó con la inminente imposición de sanciones. El mercado de petroleros viejos se disparó, permitiendo a empresas desconocidas (como Gatik Ship Management, vinculada presuntamente al gigante ruso Rosneft) adquirir flotas multimillonarias para operar exclusivamente con crudo sancionado.
El debate en Canarias no es solo moral o geopolítico, sino fundamentalmente de gestión de riesgos. El Archipiélago, con su dependencia de la economía azul y el turismo, exige un blindaje ante los «agujeros y deficiencias» regulatorias que, según Bockmann, impiden que el embargo energético se aplique correctamente. El Gobierno regional y la Delegación del Gobierno en las Islas deben intensificar su coordinación con la Armada y la Agencia Europea de Seguridad Marítima (EMSA) para mitigar una amenaza que se ha convertido en un actor más en la geoestrategia del Atlántico Medio.














