
Dicen que el viento en Fuerteventura no solo arrastra arena, sino que también barre las palabras que nadie quiere oír, pero hay voces que se empeñan en ser muro, una voz que cruza el desierto de las instituciones para que lo que se dice en el Parlamento no sea un eco vacío en la lejanía, Santiago Travieso se llama el hombre, ysu radio, con todo su equipo, que este 2025 ha comenzado a cumplir sus primeros 30 años, es esa arteria que late cuando otros callan, porque en una isla donde los beneficios del turismo parecen nubes que pasan de largo sin dejar lluvia, alguien tiene que recordar que la política es cosa de la gente, de sus casas y de sus penas, y así, entre el micrófono y el aire, lo que nace pequeño en Puerto Cabras acaba siendo grito necesario en la sede del poder, una voz que no grita pero permanece, como si la democracia, para serlo de verdad, necesitara que alguien se sentara cada mañana a contarle la verdad al viento.
Su historia es la de un oficio aprendido desde abajo. Comenzó en Radio Las Palmas (Cadena SER), recorriendo informativos, deportes y entretenimiento, con programas como Prisma Turístico. Allí entendió que el turismo no es solo cifras, sino territorio y gente. Luego creó Noctámbulos, un formato que cruzó fronteras y lo llevó a Radio Nacional de España, donde sumó espacios de corte social y político como Acorán. La radio, ya entonces, era conversación pública.
En 1987 decidió mirar hacia el este y se trasladó a Fuerteventura para dirigir Radio Fuerteventura, la primera emisora comercial de la isla. No fue un destino: fue una apuesta. Allí se formaron los primeros profesionales locales. En 1989 fundó Radio Archipiélago, pilotando las mañanas y los programas troncales; en 1991, diseñó y dirigió ATV – Archipiélago Televisión Canarias, ampliando el alcance de la palabra a la imagen.
Pero el hito llegó en 1995, cuando fundó Radio Sintonía. Desde entonces, la emisora es servicio público en estado puro: cultura, etnografía, arte, memoria popular, política, acción social y solidaridad. Su programa cabecera, La Tertulia: Con criterio propio, no es un plató: es una plaza. Allí se sientan voces diversas de la vida majorera para pensar el presente sin consignas, con respeto y con pulso crítico.
La fuerza de Travieso no está en el volumen, sino en la persistencia. Día tras día, la radio interroga la economía que no se queda, el turismo que no siempre derrama, las decisiones que se toman lejos. Y cuando esas preguntas llegan al Parlamento, Fuerteventura existe. No como postal, sino como comunidad que exige cuentas.
Hoy, además, preside la Asociación de Periodistas y Escritores de Turismo de Canarias, es miembro de FEPET y de FIJET, integra asociaciones de prensa insulares y nacionales, y forma parte de la directiva de RADICAN. Pero los cargos no definen su legado. Lo define la confianza de una isla que sabe que, cuando habla, alguien escucha.
En Fuerteventura, donde el viento no perdona y la economía se escapa, Santiago Travieso ha demostrado que la radio puede ser ancla. Una voz que no grita, pero permanece. Una voz que lleva el Parlamento a la arena y devuelve la arena al Parlamento. Y en ese ida y vuelta, la democracia respira. Y así se va haciendo el día, entre la palabra que vuela y el silencio que acecha, porque al final de todas las cuentas y de todos los discursos, lo que queda es ese hilo invisible que une la lengua de quien habla con el oído de quien espera, Santiago Travieso, con su equipo, que sabe bien que una isla sin voz es solo una piedra en medio del agua, sigue ahí, sentado frente al aire, devolviendo la arena al parlamento para que los señores del poder no olviden de qué suelo están hechos sus zapatos, y mientras el viento siga soplando y la radio siga encendida, habrá que decir que la memoria no se ha perdido, que la justicia tiene todavía quien la nombre, porque una voz que permanece es, en definitiva, la única forma que tenemos los hombres de no ser borrados del mapa antes de que acabe la tarde.














