
La consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias, Esther Monzón, ha comparecido este martes ante el Pleno del Parlamento para defender un giro estructural en la gestión hospitalaria de Tenerife, centrado en el despliegue del ‘Proyecto Urgencias 2024–2026’. Según la responsable autonómica, este plan integral busca «solucionar problemas lastrados desde hace años» a través de una hoja de ruta que combina la reorganización de los recursos humanos con la modernización de las infraestructuras críticas del Hospital Universitario de Canarias (HUC). Sin embargo, este optimismo institucional choca frontalmente con la realidad que denuncian a diario pacientes y trabajadores, quienes describen una situación dramática en un servicio de urgencias crónicamente desbordado. Pese a que Monzón ha insistido en que se trata de «un proyecto planificado, riguroso y en plena ejecución», para los usuarios que aguardan horas en camillas de pasillo, la «atención más humana» prometida sigue pareciendo una meta lejana bajo el peso de la saturación actual.
Para abordar este escenario crítico, el departamento de Sanidad ha implementado cambios en la arquitectura asistencial, como la creación de una Unidad de Corta Estancia y el refuerzo de la Hospitalización a Domicilio. En el ámbito operativo, la consejera ha detallado que se han realizado «ofertas específicas de empleo para reforzar la plantilla de personal médico de Urgencias del HUC» y se han ajustado los turnos para responder a los picos de demanda. No obstante, estas medidas son recibidas con escepticismo por los colectivos sindicales, que advierten que el refuerzo de personal es insuficiente para frenar el agotamiento de una plantilla al límite. Mientras Monzón ha anunciado que «en estos momentos se encuentra en fase de preparación la licitación las obras de las nueva áreas de Urgencias Pediátricas y Reanimación», la presión asistencial no da tregua, dejando en evidencia que el ritmo administrativo de las licitaciones no logra mitigar el drama diario de quienes atienden y sufren el colapso.
Paralelamente, la estrategia de descentralización ha cobrado protagonismo con el refuerzo del Hospital del Norte de Tenerife, cuya finalidad es «seguir acercando la atención sanitaria a la ciudadanía residente en esta zona de la isla». Durante su intervención, la consejera ha subrayado que durante 2025 se ha impulsado un ambicioso paquete de mejoras, como la remodelación del Banco de Sangre y el acondicionamiento de la segunda planta. Además, ha puesto fecha a nuevos hitos operativos al anunciar que «este mes está prevista la finalización de la sala de Citostáticos del Hospital de Día, con una inversión superior a 196.000 euros», a lo que se sumará en apenas dos meses un nuevo laboratorio de casi medio millón de euros. Estas inversiones buscan paliar la histórica carencia de servicios en el norte, aunque la oposición recuerda que el desvío de pacientes hacia este centro sigue sin ser la solución definitiva para el embudo crítico que se genera en el hospital de referencia.
La ampliación de la oferta asistencial en el Norte pretende actuar como una válvula de escape, incorporando prestaciones que eviten el desplazamiento de los pacientes al área metropolitana. Monzón ha informado de avances como la puesta en marcha de una sala de endoscopia y el incremento de la hospitalización a domicilio de ocho a dieciséis camas. En esta línea de expansión, la consejera ha adelantado que «próximamente, se va a proceder a ampliar la realización de ecografías, a tres días por semana, y se va a iniciar la consulta de Cirugía Maxilofacial y la realización de intervenciones de esta especialidad en el propio bloque quirúrgico del hospital». Pese a estos anuncios, la ciudadanía del norte sigue demandando que estos servicios se traduzcan en una operatividad real y continua de 24 horas que alivie verdaderamente la angustia de las urgencias del HUC, donde la espera sigue siendo el denominador común.
Este despliegue técnico y de inversión presentado en sede parlamentaria refleja el intento del Ejecutivo por estabilizar un sistema sanitario bajo un escrutinio social sin precedentes. Al centrar el discurso en la ejecución de fases y la mejora de servicios de proximidad, Monzón intenta proyectar una imagen de control, pero el contraste con las denuncias de falta de intimidad y dignidad en las áreas saturadas del HUC sigue erosionando la confianza pública. El éxito de este ‘Proyecto Urgencias 2024-2026’ no se medirá en el presupuesto ejecutado o en las licitaciones preparadas, sino en la desaparición de las imágenes de pacientes hacinados que han convertido a las urgencias tinerfeñas en el epicentro del malestar sanitario en Canarias. El tiempo corre en contra de una gestión que fía a las obras de 2026 el alivio de una crisis que, para usuarios y profesionales, tiene carácter de urgencia vital hoy mismo.














