
El envejecimiento de la población en las islas ya está aquí. Desde hace tiempo. Es una realidad que golpea con especial dureza a los municipios rurales. Envejecer con dignidad se ha convertido en un desafío logístico. Con esta premisa nace Rural Domus, una iniciativa que acaba de dar sus primeros pasos en Tinajo y San Sebastián de La Gomera para intentar que los mayores puedan permanecer en su hogar el mayor tiempo posible.
El proyecto, impulsado por el Servicio Canario de la Salud en alianza con la Orden Hospitalaria San Juan de Dios, no se limita a poner un parche a la falta de servicios asistenciales. Su objetivo es crear una estructura profesional de cuidados allí donde antes solo había voluntad familiar o soledad. Este jueves, las primeras quince personas formadas en su Escuela de Cuidados recibieron sus certificados en Lanzarote, marcando el inicio de un modelo que aspira a extenderse por todo el archipiélago.
La clave de Rural Domus reside en quién cuida. El programa se ha dirigido a personas desempleadas, cuidadores informales que necesitaban dar el salto a la profesionalización y migrantes en busca de inserción laboral. La lógica es circular: generar empleo en el propio municipio para atender a los vecinos de toda la vida. El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, definió esta estrategia como la «Canarias de los cuidados», defendiendo que no se trata solo de construir residencias, sino de humanizar la atención y llevarla al salón de casa. La inversión, dotada con 400.000 euros hasta finales de 2026, pretende demostrar que una asistencia domiciliaria de calidad reduce los ingresos hospitalarios evitables y, sobre todo, mejora la salud mental de quienes se resisten a dejar las cuatro paredes donde han construido su historia.
Lanzarote como laboratorio del nuevo modelo
El acto de entrega de diplomas en Tinajo sirvió también para poner cifras a la estrategia sociosanitaria de la isla. El Cabildo de Lanzarote ha blindado 35 millones de euros para el concierto social hasta 2029 y prevé una inversión total de 75 millones para dependencia en los próximos cuatro años. Este músculo financiero permitirá crear más de 600 nuevas plazas sociosanitarias, pero el proyecto Rural Domus actúa en la otra orilla de la necesidad: la de la prevención y el acompañamiento diario. Según destacó Oswaldo Betancort, el objetivo es que el código postal de un pueblo rural no determine la calidad de la atención que recibe un dependiente.
Tinajo ha sido el punto de partida por sus condiciones idóneas para este plan piloto. Para su alcalde, Jesús Machín, situar a los mayores en el centro de la gestión es una obligación en un entorno donde el trato directo sigue siendo la principal herramienta de bienestar. Rural Domus se perfila así como una respuesta a la Canarias vaciada. En un archipiélago donde la pirámide poblacional se invierte a marchas forzadas, la Escuela de Cuidados aparece como un modelo que une sanidad pública, entidades sociales y ayuntamientos. El éxito de esta iniciativa no se medirá solo en los diplomas entregados, sino en cuántos vecinos de Tinajo o La Gomera logren cumplir su deseo de seguir envejeciendo en su propio barrio.














