
¿Se imagina que un gobernante de Albania viniera a Canarias a acordar el reparto de liquidez sobre empresas con operaciones en Albania ? El Gobierno de Canarias ha desplegado en la ITB de Berlín toda su artillería de marketing para presentar RegNext, una iniciativa que, bajo un nombre de serie de Netflix, esconde la enésima pirueta para evitar tocar el modelo turístico de masas. La Consejería de Turismo ha logrado sentar en la misma mesa a gigantes como TUI, EasyJet y Loro Parque para acordar cómo van a «salvar» las islas. La receta es tan vieja como el hilo negro: una hucha voluntaria para proyectos ecológicos. O lo que es lo mismo: sustituir la obligación fiscal por la caridad corporativa de quienes, precisamente, saturan el territorio.
Lo más fascinante del anuncio es el concepto de «aportación voluntaria y finalista». Mientras medio archipiélago sigue pidiendo a gritos una ecotasa obligatoria para mitigar el impacto de millones de visitantes, el Ejecutivo de CC y PP responde con un «ponga aquí su voluntad». Es el triunfo del greenwashing con sello oficial: las multinacionales deciden qué proyectos les vienen mejor para su foto de sostenibilidad a cambio de «ventajas fiscales claras». Es decir, lo que dejen de pagar por un lado, lo pondrán en la hucha por el otro, pero eligiendo ellos mismos la decoración del jardín.
La consejera Jéssica de León (PP) saca pecho diciendo que Canarias «se anticipa a Europa». La realidad es que se anticipan a la guillotina del Reglamento de Restauración de la Naturaleza de la UE, que obligará a reparar los ecosistemas degradados. En lugar de financiar esta restauración con impuestos directos a la actividad turística, el Gobierno prefiere crear una plataforma digital para que el ciudadano vea «adónde va cada euro». Es la transparencia utilizada como señuelo: nos entretienen mirando el contador de una App mientras el modelo de crecimiento ilimitado sigue su curso sin pagar peaje.
El plan incluye cinco proyectos piloto, uno por cada isla con más «presión turística» (Lanzarote, Gran Canaria, Tenerife y Fuerteventura). Es la forma perfecta de intentar desactivar las protestas del 20 de abril. «Miren, ya estamos regenerando», parecen decir, mientras preparan el terreno para que, en 2027, sea el propio turista el que done dinero si le apetece. Es la uberización de la protección ambiental: si el turista se siente generoso, recuperamos un barranco; si no, que lo haga el siguiente.
Al final, RegNext no es una palanca de cambio, es un seguro de vida para el statu quo. El sector turístico canario ha logrado lo que parecía imposible: que la necesidad legal de restaurar el territorio se convierta en una oportunidad para obtener beneficios fiscales y mejorar su imagen de marca sin soltar un euro extra de su bolsillo. En Berlín se ha brindado por la sostenibilidad, pero lo que realmente se celebra es que la ecotasa ha sido, una vez más, enviada al cajón del olvido.















Buen trabajo de Raquel y C.P.
Gracias.