
Canarias ha decidido que su Régimen Económico y Fiscal (REF) sea el nuevo objeto de deseo de los despachos de la Península. El Parlamento ha aprobado la resolución 11L/PNLP-0314 con un objetivo que roza la picaresca legal: que un inversor de Madrid pueda ahorrarse una fortuna en impuestos financiando laboratorios en las islas, aunque jamás haya pisado el archipiélago. Es el ‘todo por la ciencia, pero con el bolsillo ajeno‘. La idea es sencilla: si el socio de una empresa pone el dinero para investigar en Canarias, se lleva la deducción ‘premium’ canaria (un 45%) en lugar de la raquítica estatal (12%), independientemente de dónde tenga su sede fiscal.
La ‘cláusula de seis meses’ y el blindaje del 1,33%
Pero ojo, que esta vez los grupos nacionalistas han puesto ‘letra pequeña‘ para que la propuesta no se quede en un brindis al sol. Coalición Canaria ha impuesto un control de vigilancia: el Gobierno tiene exactamente seis meses para rendir cuentas ante el Parlamento sobre qué le ha dicho Madrid respecto a cambiar la ley. Por su parte, Nueva Canarias ha dado el golpe definitivo exigiendo que el presupuesto de 2026 para ciencia no sea una propina, sino el 1,33% del gasto no financiero de la Comunidad Autónoma. Ya no vale con vender humo tecnológico; ahora hay que poner los millones sobre la mesa para cumplir con la Ley Canaria de la Ciencia.
¿Hub tecnológico o ingeniería fiscal con bata?
Lo más curioso de esta ‘tormenta perfecta’ legislativa es la combinación de incentivos. Por un lado, se busca atraer fondos de capital riesgo y crear un ‘hub’ tecnológico que nos saque del monocultivo del turismo. Por otro, se implanta la ‘Compra Pública de Innovación’, lo que significa que el Gobierno de Canarias se ofrece a ser el ‘conejillo de indias’ comprando prototipos que aún no funcionan. El riesgo es evidente: ¿estamos creando un ecosistema científico real o simplemente un parque temático de la ingeniería fiscal donde las Agrupaciones de Interés Económico (AIE) vienen a ‘limpiar’ sus beneficios de la Península aprovechando el diferencial canario?
Para que este invento funcione, el Parlamento ha dejado claro que la investigación debe realizarse ‘efectivamente en el territorio’. Se acabó eso de tener una oficina de correos en Las Palmas para desgravarse los inventos hechos en un garaje de Alcobendas. Las universidades públicas canarias también han sido llamadas a filas, exigiendo que se fortalezca su capacidad investigadora para que los inversores tengan algo real que financiar. Si el plan sale adelante, Canarias dejará de ser solo el sitio donde la gente se tuesta al sol para ser el lugar donde los contables de Madrid encuentran su particular ‘El Dorado’ científico.
Finalmente, el éxito de esta maniobra depende de la voluntad del Gobierno de España para tocar la Ley 19/1994. Si Madrid abre la mano, Canarias se convertirá en un imán de capitales que, por fin, verán en la I+D+it algo más que un concepto aburrido: lo verán como la forma más barata y legal de no pagarle tanto a Hacienda mientras se financia el futuro (o al menos los laboratorios) de las ocho islas.
Noticia escrita por Gara Vega H. Editado y verificado por Pedro Marrero. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.














