El artista grancanario Pedro Quevedo ha vuelto a situar la cuestión de la vivienda en el centro del debate público al explicar por qué, a pesar de su proyección internacional, ha decidido continuar viviendo en el hogar familiar. En una conversación en streaming con el puertorriqueño Jay Wheeler, el cantante mostró una postura clara sobre sus prioridades personales y lanzó una crítica directa al mercado inmobiliario de las Islas Canarias.
Quevedo dejó claro su apego a la isla y su respeto por las propias raíces: “Canarias es donde siempre voy a volver”, afirmó durante el encuentro. Además, explicó que no ha formalizado la compra de una vivienda porque prefiere esperar hasta encontrar la que considera su casa definitiva. La decisión, dijo, también obedece a razones prácticas y personales: “Odio las mudanzas”, comentó, subrayando que para él la compra de un inmueble no es un trámite más, sino un compromiso a largo plazo.
La charla tomó un cariz económico cuando Wheeler planteó la idea de invertir en inmuebles como forma de rentabilizar ingresos. Quevedo rechazó esa lógica: “No se puede hacer eso, el tema de las casas está jodido en Canarias”, señaló, y añadió que “existe mucha especulación, suben mucho el precio y al final eso contribuye a que exista una inflación de las casas”. Sus palabras reflejan una inquietud compartida por amplios sectores de la población isleña, que ven en la presión del turismo, la inversión externa y determinadas prácticas especulativas una barrera para el acceso a la vivienda.
La intervención del músico abre paso a una reflexión sobre propiedad, mercado y libertad individual. La crítica a la especulación no implica defender la intervención indiscriminada del Estado, sino insistir en que los incentivos importan: cuando la vivienda se transforma mayoritariamente en activo financiero, se distorsionan señales de precio y se perjudica la función social de la casa como hogar. En ese sentido, muchas voces abogan por soluciones que pasen por facilitar la oferta —menos trabas administrativas, mayor flexibilidad de uso del suelo y seguridad jurídica para propietarios y compradores— en vez de optar por controles que puedan reducir la disponibilidad.
Más allá del debate inmobiliario, la conversación recuperó asuntos artísticos: Quevedo habló de su último proyecto, ‘El Baifo’, y de la posibilidad de consolidar aún más la música canaria en circuitos internacionales. Aunque él y Jay Wheeler no han publicado material conjunto, no cerraron la puerta a futuras colaboraciones.
Mientras tanto, el cantante mantiene su vida ligada a Gran Canaria y a su familia, a la espera de dar ese paso decisivo hacia una vivienda propia que, según dice, tendrá que ser la adecuada para quedarse. Su postura combina un respeto por las libertades individuales con la denuncia de prácticas de mercado que, en su opinión, están alejando a los canarios de la posibilidad de vivir en su tierra.














