
Tras la tormenta de cifras y grandes anuncios en el Parlamento de Canarias, los grupos que sostienen al Ejecutivo de Fernando Clavijo han salido en tromba para blindar la gestión de la Consejería de Turismo. Frente a las críticas de la oposición, PP, CC y ASG han trazado una línea clara: la era del «crecer por crecer» ha terminado.
David Morales (PP) ha sido tajante al defender a su compañera de partido. Para el Grupo Popular, la gestión de Jéssica de León no se basa en «palabras vacías», sino en una hoja de ruta de «hechos» concretos que están transformando el sector. Esta visión de una consejería ejecutiva ha contado con el respaldo explícito de Jesús Ramos Chinea (ASG), quien ha puesto en valor las acciones desplegadas en el último ejercicio.
La nueva brújula: competir en valor
Por su parte, el José Manuel Bermúdez (CC) ha querido dar profundidad al debate sobre el papel de Canarias en ferias como FITUR. Según el representante nacionalista, la estrategia actual marca un punto de inflexión histórico: Canarias ya no compite en «volumen» ni busca un crecimiento infinito de visitantes. El objetivo ahora es «competir en valor», una apuesta por la calidad que busca aumentar el gasto en destino y la sostenibilidad social por encima de las estadísticas de entrada de pasajeros.
Este cierre de filas parlamentario no es casual. Mientras el Gobierno se enfrenta a la presión de los movimientos sociales que exigen un cambio de modelo, sus socios de pacto han decidido unificar el discurso. Ya no se habla de «récord de turistas» (aunque los haya), sino de «impacto positivo» y «valor añadido». Una semántica renovada para una legislatura que se juega su credibilidad en el equilibrio entre el bolsillo y el territorio.
Noticia escrita por Gara H. Vega. Editado y verificado por Pedro Marrero. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.














