
Crear trabajo no es tan fácil. Las cifras reflejan muchas verdades y algunas de ellas, las más tristes, barren las esperanzas de un amplio sector de la población. Por ello, el Servicio Canario de Empleo ha escrito una hoja de ruta que incluye, además de 58,5 millones de euros, la «teleformación asincrónica», según contesta el Ejecutivo al Grupo Parlamentario Mixto. Se trata de que la formación profesional deje de depender del código postal y llegue por igual a todas las islas, eliminando los desplazamientos como barrera de acceso.
Y es que la falta de formación cualificada es, según el Gobierno canario y el sector empresarial, uno de los problemas principales. Atajarlo pasa por la gestión del aprendizaje con sistemas como la nueva Formación Profesional Dual. El modelo busca que el alumno salga del aula para formarse directamente en el puesto de trabajo, una fórmula que ha dado resultados en el centro de Europa para atajar el paro juvenil, pero que en Canarias se enfrenta al reto de encajar en un tejido productivo formado mayoritariamente por pequeñas pymes.
Frente a los largos procesos académicos tradicionales, la administración apuesta por las microcredenciales: certificaciones rápidas para competencias muy específicas que permiten a los desempleados reciclarse en cuestión de semanas. Es la respuesta a sectores que demandan mano de obra inmediata, especialmente en áreas donde Canarias se juega su futuro económico: la Economía Azul (reparaciones navales y acuicultura), las Energías Renovables y la digitalización del sector turístico.
El rescate de los colectivos olvidados
El plan no olvida a los invisibles del mercado laboral. El documento detalla itinerarios personalizados para los mayores de 45 años y los parados de larga duración -el amplio sector de la población desempleada citado anteriormente-, utilizando los Programas de Formación en Alternancia con el Empleo (PFAE). Estos programas no solo ofrecen formación, sino trabajo real remunerado desde el primer día, intentando evitar que la falta de ingresos inmediatos sea un motivo de abandono.
El Gobierno busca que las empresas no sean meras observadoras, sino que participen en el diseño de los programas para garantizar que lo que se estudia en los centros de formación tenga un reflejo directo en las ofertas de trabajo. La meta es convertir la formación en un puente real hacia el empleo, aprovechando nichos como la sostenibilidad y la transición energética.














