
El fundador de Open Arms, Óscar Camps, lanzó este viernes en el Parlamento de Canarias un mensaje contundente. El empresario advirtió del impacto humano y político de la migración en la Ruta Atlántica, la más mortífera del planeta. “Canarias es una frontera europea, pero también un espejo”, afirmó, subrayando que lo que ocurre en las islas refleja el fracaso de la política migratoria de la Unión Europea.
Camps recordó que la Ruta Atlántica se ha convertido en la más letal del mundo, con más de 10.000 personas fallecidas en los últimos años tratando de llegar al archipiélago. “Personas con necesidad de huir”, apuntó, insistiendo en que nadie se embarca en un cayuco por aventura sino por desesperación. Para el fundador de Open Arms, la causa de estas muertes no está en el océano: “Lo que mata no es el oleaje, sino la falta de alternativas”.
El activista señaló que el incremento de llegadas está poniendo a prueba al conjunto del sistema de atención, desde el rescate hasta el acogimiento. Aun así, destacó el compromiso local: “En Canarias, las instituciones y los cuerpos de seguridad han asumido una responsabilidad que debería ser de la Unión Europea”. Para Camps, el archipiélago no debe soportar en solitario una presión migratoria que corresponde a Europa en su conjunto.
En este sentido, fue tajante al afirmar que “Canarias no debe ni puede gestionar sola” una emergencia que excede su capacidad. “La política europea al respecto está fallando”, denunció, reclamando más responsabilidad compartida, más vías legales y más cooperación internacional. Camps recordó que el drama migratorio no es una cuestión ajena, sino un desafío ético que pone a prueba los valores europeos. “Si los derechos humanos no se respetan en el mar, dejan de ser universales y se convierten en un privilegio”, advirtió.














