
El secretario general de Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-BC), Luis Campos, ha lanzado una dura ofensiva política contra el actual Ejecutivo autonómico liderado por Fernando Clavijo. Según el portavoz nacionalista, el proyecto de Coalición Canaria y el Partido Popular se encuentra completamente «agotado» y carece de la valentía necesaria para acometer las transformaciones estructurales que demanda el archipiélago. Campos sostiene que la gestión actual se ha centrado más en mantener los equilibrios de poder con la derecha que en buscar soluciones reales para la mayoría social, lo que ha derivado en una parálisis que impide avanzar en los retos más urgentes del archipiélago.
La crítica de Nueva Canarias pone el foco en la que consideran una falta de voluntad política crónica por parte de Clavijo para intervenir en sectores estratégicos. Luis Campos denuncia que, a pesar de que el propio presidente reconoce que el crecimiento económico de las islas no llega a las familias y que la pobreza es un mal estructural, el Gobierno renuncia a cambiar el rumbo, dejando en manos del mercado la corrección de unas desigualdades que la propia acción gubernamental reproduce. Para los canaristas de progreso, resulta inaceptable que se utilicen de forma recurrente la falta de presupuestos estatales o las reglas fiscales como una «excusa externa» para justificar la inacción en el archipiélago.
Este estancamiento es especialmente visible en la gestión de la emergencia habitacional y la sostenibilidad del modelo productivo, dos áreas en las que NC-BC reclama una intervención decidida. El nacionalismo progresista acusa al Gobierno de haber claudicado en la defensa de una política fiscal progresiva que permita redistribuir la riqueza de forma más equitativa. Según Campos, la estabilidad del pacto de gobierno ha salido «muy cara» a los canarios, ya que ha implicado renuncias ideológicas y programáticas que solo benefician a los sectores más privilegiados, alejando a las instituciones de los problemas cotidianos de la ciudadanía.
Por otro lado, Nueva Canarias alerta sobre la peligrosa deriva que supone la dependencia de los votos de la derecha y la extrema derecha para sostener el tablero político en distintas instituciones canarias. Campos subraya que el proyecto de Clavijo carece de una «idea clara de país» y que su estrategia se limita a la supervivencia a corto plazo, lo que debilita la posición de las islas frente al Estado y la Unión Europea. Esta falta de horizonte político es, a juicio del portavoz parlamentario, lo que impide que Canarias lidere con fuerza la resolución de las seis emergencias que el propio Ejecutivo ha identificado, desde la migratoria hasta la energética o la hídrica.
Finalmente, el líder de Nueva Canarias hace un llamamiento para articular una alternativa de gobierno que sea «valiente» y gestione pensando exclusivamente en la mayoría social del archipiélago. Para NC-BC, el desgaste de Fernando Clavijo no es un fenómeno casual, sino la consecuencia directa de un modelo que ha llegado a su fin y que no ofrece respuestas al encarecimiento de la vida ni a la falta de oportunidades para los jóvenes. El archipiélago necesita, según concluye Campos, un cambio de ciclo que abandone el discurso de las excusas y apueste por una transformación real que ponga la economía canaria al servicio de la gente y no de los intereses partidistas.














