
La diputada Esther González, de Nueva Canarias–Bloque Canarista (NC-BC), lanzó este jueves una dura crítica al proyecto de Presupuestos Generales de Canarias para 2026 durante su paso por la comisión parlamentaria. Con ironía, aseguró que existen “cero posibilidades” de modificar las cuentas debido a la negativa del cuatripartito -CC, PP, ASG y AHI- a aceptar propuestas externas. “Ni un alfiler han movido. Ni una sola enmienda aceptada de 264”, lamentó.
González sostuvo que el Gobierno está renunciando a construir una política fiscal “decente”, capaz de corregir desigualdades y fortalecer los servicios públicos. En esta línea, reclamó recuperar el impuesto de sucesiones y donaciones a los grandes patrimonios, cuya eliminación -afirmó- ha supuesto “una pérdida de 180 millones anuales” para las arcas autonómicas. También pidió nuevas ayudas fiscales para las rentas medias y bajas, que, según denunció, el Ejecutivo “eliminó sin despeinarse”, así como más deducciones destinadas al alquiler, especialmente para quienes afrontan mayores dificultades de acceso a la vivienda.
La diputada de NC-BC centró parte de sus críticas en la enmienda que busca permitir que plataneros de La Palma afectados por la erupción puedan recibir ayudas europeas aunque ya obtienen otras compensaciones. González anunció que su grupo ha solicitado un informe jurídico para evaluar la legalidad de la medida, que calificó como una “cacicada al más puro estilo Trump”, realizada -afirmó- con el “sorprendente beneplácito” del Partido Popular.
Para González, los presupuestos de 2026 consolidan un modelo económico “poco justo y nada redistributivo”, y evidencian la falta de voluntad del Gobierno de abrirse al diálogo con la oposición. “Canarias necesita equilibrio, rigor y justicia fiscal, no un presupuesto blindado a cualquier aportación”, concluyó.
Su compañera Carmen Hernández ha afeado al cuatripartito que “no ha tenido talante negociador”, ironizando con que ha habido más atención a la consejera no adscrita que a un grupo parlamentario, y ha sido especialmente crítica con la necesidad de fondos que tienen las universidades públicas. “No nos han aplicado el rodillo, nos han aplicado directamente la apisonadora”, ha detallado.














