
El ambiente en los pasillos de las instituciones canarias ha empezado a cambiar. Aunque mayo de 2027 parece lejano, los recientes movimientos para unificar a la izquierda transformadora —Podemos, IUC, Drago, Sumar, la potente red de Ahora Canarias que en los medios no esta siendo citada— bajo una marca única han encendido las alarmas (y las esperanzas) en distintos grupos de presión. Si esta confluencia logra superar la barrera electoral y sumar con el PSOE, el mapa de influencias en las Islas dará un vuelco de 180 grados. Otra cosa es el papel fiel de ASG, la minoría gomera que
Los colectivos ecologistas, que se sintieron ninguneados tras las masivas manifestaciones del 20A, ven en este posible acuerdo su gran oportunidad. No se trata solo de frenar proyectos hoteleros en el litoral; el verdadero objetivo de este lobby es la Ecotasa. «Si la izquierda suma, la tasa turística pasará de ser un debate a ser una ley en los primeros cien días», comentan fuentes cercanas a la negociación. Las organizaciones conservacionistas ya no actúan solo como manifestantes, sino como consultores técnicos que preparan informes de capacidad de carga para entregarlos a los equipos de programa de los partidos.
La vivienda: de los promotores a los inquilinos
Durante esta legislatura, las patronales de la construcción y los propietarios de viviendas vacacionales han tenido línea directa con el Gobierno. Sin embargo, un ejecutivo con presencia de Drago o Podemos cambiaría el interlocutor de referencia. El lobby de los hipotecados y los sindicatos de inquilinos ya están diseñando su hoja de ruta: la declaración inmediata de zonas tensionadas. Para ellos, el éxito de la confluencia de izquierdas es la garantía de que el control de precios del alquiler sea la prioridad absoluta frente a los incentivos a la construcción privada.
Otro sector que observa con lupa el acuerdo es el energético. Mientras que el actual pacto CC-PP ha mantenido una relación fluida con las grandes eléctricas, un gobierno de izquierdas potenciaría el peso de las comunidades energéticas locales y la empresa pública de energía. El lobby de las renovables de pequeña escala y las cooperativas ciudadanas ganaría un peso que hasta ahora ha sido testimonial en las islas.
El reto de las patronales turísticas
Por el contrario, el clima es de cautela en las grandes patronales turísticas. Saben que un gobierno de izquierdas endurecerá las condiciones para el alquiler vacacional y revisará las bonificaciones fiscales al sector. Su estrategia de lobby está mutando hacia la «sostenibilidad social»: intentar convencer al bloque progresista de que ellos son los mejores aliados para mejorar los salarios, buscando así evitar regulaciones más agresivas.
El factor obediencia canaria
El éxito de este giro no depende solo de la suma aritmética. Los lobbys están especialmente atentos al papel de Alberto Rodríguez (Drago). Su exigencia de una «obediencia canaria» obliga a los grupos de presión a cambiar sus sedes de Madrid por estrategias mucho más locales y centradas en el territorio. Ya no basta con influir en las direcciones nacionales; ahora, la partida se juega en los barrios y en los cabildos. La posibilidad de una izquierda unida no solo cambia la política, sino que redefine quiénes tendrán la llave de los despachos en la próxima legislatura.














