Mientras el sistema portuario español cerraba 2025 con un tráfico total de 556,58 millones de toneladas, un 0,2% menos que en 2024, y puertos como Algeciras perdían un 3,28% de su tráfico hasta situarse en 100,7 millones de toneladas, Valencia caía un 0,7% y Barcelona un 0,3%, la Autoridad Portuaria de Las Palmas registraba el mayor crecimiento absoluto de todo el sistema estatal: más de 5 millones de toneladas nuevas que elevaron su tráfico total a unos 37 millones, un incremento del 15% que la catapultó al cuarto puesto nacional. Es un dato que merece contexto: Las Palmas ha pasado de ser un puerto de escala atlántica a competir en volumen con infraestructuras continentales que cuentan con hinterlands industriales de los que el Archipiélago carece por definición geográfica.
El desglose de los cinco puertos gestionados por la Autoridad Portuaria confirma la tendencia: Las Palmas concentró 31,8 millones de toneladas con un crecimiento del 15,56%, Arrecife sumó 2,1 millones con un 13,82% de incremento, Puerto del Rosario alcanzó 1,7 millones con un 14,94% más, y Arinaga creció un 7,89% hasta las 260.127 toneladas. En el segmento de cruceros, los puertos canarios superaron los 2 millones de cruceristas en 2025, consolidando una posición que Tenerife y Las Palmas reforzaron conjuntamente en Fitur con una estrategia coordinada de posicionamiento internacional. La conectividad del Puerto de Las Palmas, con enlaces a 1.002 puertos en 29 países, lo sitúa como el vigesimoprimer puerto de Europa y el centésimo primero del mundo en red de conexiones.
El contraste entre el estancamiento del sistema portuario estatal y la expansión canaria no se explica solo por factores coyunturales. La reconfiguración de las rutas marítimas globales tras las disrupciones en el Mar Rojo y el canal de Suez ha devuelto protagonismo a la ruta del Cabo, y en esa ruta Canarias es la última estación de servicio antes del Atlántico sur. El crecimiento del 20% registrado solo en noviembre de 2025 sugiere que parte del incremento responde a un desvío de tráficos que busca evitar zonas de riesgo geopolítico. La pregunta para 2026 es si este crecimiento se consolida estructuralmente o si, cuando las tensiones en Oriente Medio se disipen, los tráficos vuelven a sus rutas habituales dejando a los puertos canarios con una infraestructura sobredimensionada para su volumen natural.















