
Mientras el debate sobre la saturación turística incendia las comisiones parlamentarias, la Consejería de Turismo y Empleo ha presentado una cara muy distinta de la moneda: la necesidad de seguir «conectando» el archipiélago. En respuesta a la diputada socialista Lucía Fuentes, el Gobierno ha detallado la ejecución del Fondo de Desarrollo de Vuelos (FDV), un instrumento financiero que, lejos de la teoría, ya tiene nombres de aerolíneas y destinos grabados en los paneles de llegada de los aeropuertos canarios.
El ‘Efecto La Palma’: 4 de cada 7 rutas
El dato más contundente de la respuesta oficial es el peso que ha ganado La Palma en esta convocatoria. De las siete nuevas rutas internacionales financiadas por el fondo, cuatro aterrizarán en la Isla Bonita. La estrategia es clara: usar el incentivo público para atraer a gigantes como EasyJet, Volotea y Jet2.com, conectando la isla con Basilea, Nantes, Londres-Stansted y Birmingham.
Para el Ejecutivo, no se trata solo de traer turistas, sino de un ejercicio de «cohesión territorial». La Palma, que todavía lucha por alcanzar las cifras de ocupación previas a la crisis volcánica y la pandemia, se convierte en la principal beneficiaria de un fondo que busca «diversificar mercados» y atraer a un visitante con mayor capacidad de gasto.
Reparto insular y el aval de Bruselas
El resto del botín aéreo se reparte de forma quirúrgica:
- Fuerteventura: suma dos rutas clave con el mercado nórdico (Estocolmo y Copenhague) operadas por TUI y SAS.
- Gran Canaria: refuerza su conexión con Francia mediante una nueva ruta a Marsella con Volotea.
El Gobierno subraya que este listado no ha sido una decisión unilateral desde Santa Cruz o Las Palmas, sino un consenso con los Cabildos. Para evitar suspicacias de Bruselas sobre ayudas de Estado, el Ejecutivo recuerda que el FDV cuenta con el aval de la Comisión Europea desde 2022, lo que garantiza que los incentivos a las aerolíneas cumplen con las estrictas normas de competencia de la UE para regiones ultraperiféricas.
La técnica detrás del billete
Frente a las críticas de opacidad o falta de ejecución, el Ejecutivo defiende un proceso de selección «especialmente riguroso». No basta con que una aerolínea quiera volar; debe presentar un plan de negocio que demuestre la viabilidad de la ruta a largo plazo y que el trayecto sea realmente nuevo (o que no haya operado en el último año).
Este informe revela la gran paradoja que vive el Gobierno de Canarias en este febrero de 2026. Por una mañana, el Parlamento debate cómo restringir la compra de viviendas a extranjeros y cómo frenar la saturación en los parques naturales (señalando incluso la falta de planes de uso). Por la tarde, presume de invertir fondos públicos para facilitar la llegada masiva de visitantes desde Londres, Nantes o Copenhague.
El éxito del Fondo de Desarrollo de Vuelos es innegable en términos de conectividad para las islas periféricas, pero añade presión al otro gran debate de la jornada: ¿dónde irán esos nuevos turistas de Basilea o Birmingham si los espacios naturales más emblemáticos están, según la propia Consejería de Turismo, «al límite» y sin planificación efectiva? El Gobierno vuela alto en conectividad, pero sigue caminando con pies de plomo en la gestión del suelo que esos mismos vuelos pretenden llenar.














