
La plaga de la filoxera -un insecto que ataca las raíces y hojas de la vid- ha marcado la agenda del campo canario a lo largo de 2025, dejando una huella económica significativa en el sector vitivinícola y reavivando el debate político sobre el futuro de la agricultura en el archipiélago.
Aunque Canarias había mantenido durante décadas un estatus libre de filoxera, la primera detección del brote en Tenerife el 30 de julio de 2025 representó un punto de inflexión. Desde entonces, se han intensificado las prospecciones y los controles: el Gobierno de Canarias, junto con los cabildos insulares, ha realizado más de 7.000 inspecciones en toda la región, con 86 positivos detectados exclusivamente en Tenerife -frente a casi 6.993 puntos sin presencia de la plaga-, según datos facilitados por la Consejería de Agricultura en comisión parlamentaria.
El impacto de las medidas preventivas y del propio contexto de la plaga ha sido tangible en la producción. La vendimia de 2025 cayó un 33 % en Tenerife con respecto al año anterior, y se registró un descenso del 9 % en el conjunto de las islas, cifras que revelan el efecto conjunto de la filoxera, la sequía prolongada y las medidas de control agrario.
Para hacer frente a la amenaza, el Gobierno de Canarias puso a disposición del sector más de 2.000 dosis de tratamiento fitosanitario, financiadas con fondos propios para proteger cerca de 1.200 hectáreas de viñedo en zonas como Tacoronte-Acentejo, Valle de La Orotava y Valle de Güímar. Además, se dictaron prohibiciones estrictas sobre el movimiento de material vegetal y uva fresca entre islas para frenar la posible expansión de la plaga.
El coste potencial de una intervención más profunda también ha sido estimado por el sector: según la Asociación de Viticultores y Bodegueros de Canarias (AVIBO), la reconversión total de 3.200 hectáreas de viñedo en Tenerife ante un escenario más grave podría requerir inversiones de hasta 96 millones de euros -unos 30.000 euros por hectárea- si fuese necesario reestructurar o adaptar las plantaciones para asegurar su protección frente a la plaga.
La preocupación por estas cifras ha trascendido al Parlamento de Canarias. El diputado del Grupo Parlamentario Popular, Juan Manuel García Casañas, ha presentado una pregunta dirigida al consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria, para ser respondida oralmente en la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca, con el fin de exigir explicaciones sobre las cifras oficiales, las previsiones de impacto económico y las medidas de apoyo al sector. La comparecencia está prevista para este mes de enero, reflejo de la inquietud política y social ante la amenaza fitosanitaria.
Mirando hacia 2026, las expectativas pasan por mantener y ampliar la vigilancia epidemiológica, reforzar los apoyos económicos -especialmente para las zonas más afectadas- y promover la resiliencia del sector vitivinícola frente a plagas y al cambio climático. El reto ahora es articular una respuesta que permita no solo contener la filoxera, sino también asegurar la viabilidad económica del cultivo de la vid, que no solo representa un valor económico sino también un patrimonio cultural y paisajístico para Canarias.














