
Canarias intenta modernizar su economía a través de la tecnología, aunque no todos los proyectos presentados han logrado pasar el corte de la administración. La última convocatoria de Compra Pública Innovadora (CPI) muestra que, mientras algunas instituciones apuestan por soluciones avanzadas para el agua o el sector aeroespacial, otras han intentado financiar reformas comunes bajo el sello de ‘innovación’. Esta convocatoria, dotada con 2,7 millones de euros de fondos FEDER, ha servido para separar las propuestas de vanguardia de las simples obras de mantenimiento.
Los proyectos ganadores se centran en sectores estratégicos para el archipiélago. Por un lado, el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) recibirá 1,2 millones de euros para investigar la extracción de sal de alta pureza de los residuos de las desaladoras, un avance clave para la sostenibilidad hídrica. Por otro, el Parque Tecnológico de Fuerteventura ha obtenido 1,5 millones de euros para mejorar la seguridad operativa de las plataformas de gran altitud en su «Stratoport», consolidando a la isla como un referente en el sector aeroespacial.
Sin embargo, la administración ha rechazado con contundencia varias solicitudes por no cumplir con los requisitos mínimos. El Parque Científico y Tecnológico de Tenerife y el Ayuntamiento de La Matanza de Acentejo se quedaron sin fondos al presentar proyectos que se limitaban a obras de adecuación, climatización de salas o montajes de museos con tecnología que ya está disponible en el mercado. La resolución oficial destaca que instalar aire acondicionado o panelería estándar es tecnología madura que no implica investigación ni desarrollo.
A pesar de estos éxitos puntuales, la gestión de los fondos europeos sigue enfrentándose a serios problemas de plazos. El Gobierno ha confirmado que tendrá que devolver casi 11 millones de euros destinados originalmente a la digitalización e inteligencia turística. La falta de tiempo para ejecutar un proyecto de tal complejidad antes de la fecha límite de junio de 2025 provocó que la convocatoria quedara desierta. Es el ejemplo más claro de cómo la lentitud burocrática puede echar a perder inversiones millonarias ya asignadas a las islas.
Los resultados de esta convocatoria dejan una lección clara para las administraciones locales: la innovación real requiere soluciones nuevas y no simples lavados de cara a edificios públicos. Canarias demuestra tener potencial en áreas científicas como la desalación o la aeronáutica, pero la administración aún tiene el reto de agilizar sus trámites para no seguir perdiendo fondos europeos por el camino. La diferencia entre liderar el futuro o quedarse atrás reside en la capacidad de ejecutar los proyectos antes de que expiren los calendarios de financiación.














