
Lanzarse a la aventura de emprender en las islas suele generar un vértigo justificado: el miedo a que las cuotas, los impuestos y los gastos de local vacíen la cuenta corriente antes de emitir la primera factura. Para evitar que los nuevos negocios nazcan con el agua al cuello, el Gobierno regional ha activado una partida de 12,5 millones de euros en subvenciones. Con este incentivo, los autónomos pueden abandonan el desierto del desempleo para arriesgarse a entrar en el ‘infierno autónomo’ con algo de oxígeno para los primeros pasos.
La pieza clave de este plan es una subvención directa por establecimiento que parte de los 6.500 euros, pero que premia especialmente a quienes deciden emprender en condiciones más complejas. Si el nuevo autónomo es desempleado de larga duración o decide instalarse en municipios de menos de 5.000 habitantes, la ayuda se incrementa automáticamente. Además, el Ejecutivo ha puesto el foco en la sostenibilidad, otorgando un bono extra de 500 euros a los negocios que apuesten por la economía verde, azul o circular, elevando el apoyo total hasta los 7.000 euros.
Para aquellos que necesitan recurrir a la financiación bancaria para comprar maquinaria o vehículos, el Servicio Canario de Empleo cubre hasta cuatro puntos del tipo de interés de los préstamos solicitados, lo que permite que el dinero prestado salga mucho más barato y que el emprendedor pueda destinar sus ingresos a crecer en lugar de a engordar los beneficios de la entidad financiera. Este alivio en los costes fijos mensuales es, en muchos casos, la diferencia entre que un negocio sea viable o se vea obligado a cerrar prematuramente.
No obstante, el dinero no lo es todo. La profesionalización es la mejor defensa contra el fracaso. Por ello, la tercera línea de estas ayudas subvenciona el 75% del coste de servicios externos de asesoramiento técnico, desde planes de marketing hasta estudios de viabilidad empresarial. Contar con el respaldo de expertos para organizar la contabilidad o la estrategia comercial por una fracción de su precio real evita que el autónomo se pierda en el laberinto administrativo o tome decisiones estratégicas equivocadas por falta de experiencia en la gestión.
Tener el bolsillo saneado y herramientas administrativas marcará la diferencia entre quienes siguen adelante con su autoempleo y los que se quedan por el camino y regresan a la lista del paro. Hacerse autónomo es, en muchos casos, la única salida y el Ejecutivo lo sabe. Echar una mano no está de más y, de paso, la tasa de desempleo experimenta una mejoría. De hecho, el aumento de los trabajadores autónomos es celebrado por el Gobierno.
Y es que Canarias lidera el crecimiento en el autoempleo, centralizado en un 90% en el sector servicio. Más de 145.000 trabajadores canarios son autónomos, un crecimiento de 4000 personas con respecto a ejercicios anteriores. Pero, las cifras tienen una parte negativa: la mitad cesa su actividad durante los primeros tres años y un 60 % no tiene empleados, generalmente porque no puede permitírselo. Es decir, el autoempleo es eso, caminar solo, con todo lo que ello conlleva. De ahí la importancia de las ayudas citadas.
Es fundamental tener en cuenta que el plazo para solicitar estas ayudas finaliza el próximo 30 de junio y que la gestión es exclusivamente telemática. Los interesados deben contar con certificado digital o sistema Cl@ve y haber estado inscritos como demandantes de empleo antes de tramitar su alta.














