
La gastronomía canaria vuelve a subirse al escaparate de Fitur como si el mojo y el queso curaran todos los males del sector primario. Gestión del Medio Rural de Canarias (GMR), empresa pública dependiente de la Consejería de Agricultura, aterriza en Madrid con una propuesta ‘ambiciosa’: convertir el producto local en la estrella del destino turístico. Sobre el papel suena redondo; en las fincas, no tanto.
El plan incluye dieciséis talleres, catas, showcookings y mucha foto con chefs, sumilleres y periodistas especializados. Vinos, gofios, quesos, aceites y sales desfilarán por el stand del Gobierno de Canarias como si el Archipiélago fuera una despensa infinita y no un territorio donde cada año desaparecen explotaciones agrarias asfixiadas por los costes. La narrativa oficial insiste: el turista debe comerse Canarias. Falta saber si Canarias puede seguir produciendo para ser comida.
Convenios con sabor a marketing
El jueves 22 será el día grande de GMR. Se firmarán convenios con Fred Olsen y con Sky Management Services, la gestora de las salas VIP de AENA, para colocar productos locales en barcos y aeropuertos. También habrá foto con Binter para presentar los nuevos vinos de sus menús de 2026. La estrategia es clara: que el visitante pruebe el Archipiélago antes incluso de pisar la playa. Otra cosa es cuánto de ese negocio acabará realmente en el bolsillo del agricultor y cuánto en la cuenta de intermediarios y operadores turísticos.
Desde la empresa pública se repite el mantra de las «sinergias entre el sector primario y el turístico». Traducido: que el campo sobreviva gracias al apetito del viajero. La idea no es nueva, pero sí cada vez más urgente en un territorio donde producir papas o criar cabras compite con importaciones más baratas y con la burocracia.
Catas, focos y la letra pequeña
Durante cinco días, el stand institucional se convertirá en un plató culinario. La técnica vitivinícola Trinidad Fumero y la sumiller Josefina Rojas Friend guiarán degustaciones, el chef Manuel Berriel reinterpretará recetas tradicionales y el periodista Francisco Belín pondrá el relato. Todo muy gourmet, muy instagramable y muy FITUR. El riesgo es que el producto local acabe siendo más decorado que motor económico.
GMR defiende que su presencia en la feria consolida el papel del sector primario como parte esencial de la experiencia turística. Nadie discute el potencial, pero el desafío no es convencer al visitante de que el queso palmero es magnífico -eso ya lo sabe-, sino garantizar que quien lo produce pueda vivir de ello sin depender de una cata en Madrid.
Canarias venderá estos días su mejor versión comestible. Ojalá, cuando se apaguen los focos de Fitur, el campo canario no vuelva a quedarse a dieta de soluciones reales.
Noticia escrita por Gara Vega H. Editada y verificada por Pedro Marrero. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.














