La Autoridad Portuaria de Las Palmas cerró el primer trimestre de 2026 con un tráfico total de 8.928.265 toneladas, un incremento del 4,49% respecto al mismo periodo del año anterior, equivalente a 383.428 toneladas adicionales que transitaron por los muelles del archipiélago oriental. El movimiento de contenedores creció un 5,55%, alcanzando los 374.036 TEUs, mientras las mercancías generales ascendieron a 8.178.475 toneladas (+4,72%). Detrás de la cifra agregada, el desglose por instalaciones revela una geografía económica desigual: el Puerto de Las Palmas concentra el grueso con 7.752.905 toneladas (+4,63%), seguido por Arrecife con 506.995 (+1,51%) y Puerto del Rosario con 428.294 (+1,81%). En el extremo opuesto, Arinaga se desploma un 21,14% hasta las 61.441 toneladas, mientras Salinetas protagoniza el dato más llamativo con un crecimiento del 30,40% hasta las 178.630 toneladas, un salto que apunta a una reconfiguración logística dentro de la propia isla de Gran Canaria.
El motor de este crecimiento tiene nombre técnico: búnkering. El suministro de combustible a buques en tránsito sigue siendo el pilar estratégico del puerto, consolidado por acuerdos como el protocolo general con Minerva Combustibles, que incluye la extensión de su concesión por quince años a cambio de un plan de modernización terminal y proyectos vinculados a la transición ecológica del sector marítimo. La presidenta de la Autoridad Portuaria, Beatriz Calzada, ha articulado la estrategia alrededor de bonificaciones en tasas portuarias por importe de 15 millones de euros para 2026, un esquema de incentivos diseñado para atraerás tráfico de contenedores internacionales, impulsar la reparación naval y reforzar la posición del puerto como estación de servicio del Atlántico medio. El turismo de cruó un 16,57% en el arranque del año. La pregunta que nadie formula en los comunicados oficiales es hasta qué punto esta dependencia del tráfico eánsito, barcos que repostan y siguen rumbo al Cabo o al Sahel, genera valor añadido real en la economía insular o simplemente convierte al puerto en uón fiscal al archipiélago es, como mínimo, discutible.














