
El Grupo Parlamentario Socialista ha irrumpido en el tablero político canario con un plan de «economía de guerra» que deja en evidencia la parálisis reactiva del pacto CC-PP. Mientras el Ejecutivo regional de Fernando Clavijo sigue frotándose los ojos ante el impacto de la crisis de Irán en los presupuestos de diciembre, Sebastián Franquis ha presentado un blindaje técnico que se adelanta por la izquierda a la estrategia de confrontación con Madrid. El documento, que se entregará este martes, articula un escudo social de carácter extraordinario diseñado para absorber el choque energético sin que el coste recaiga en las partidas esenciales de sanidad o educación.
La propuesta socialista desmantela la narrativa de Coalición Canaria, que supeditaba cualquier alivio fiscal a que Pedro Sánchez bajara el IGIC desde La Moncloa. El PSOE propone ahora que sea la propia comunidad autónoma la que movilice sus recursos para aplicar una bonificación directa de 20 céntimos por litro de combustible en todas las islas, sin esperar a autorizaciones externas. Esta medida, sumada a una revisión del régimen de devolución del impuesto para profesionales del transporte, la agricultura y la pesca, busca taponar la sangría de competitividad que sufren los sectores estratégicos del archipiélago desde que estalló el conflicto en marzo.
El plan socialista introduce una agresiva reforma de la presión fiscal interna mediante deducciones en el IRPF de entre 125 y 225 euros para rentas bajas y medias, una maniobra que busca sostener el consumo frente a la inflación importada. A diferencia de las «20 medidas» de Clavijo, que dependen de una flexibilización de la regla de gasto que Madrid aún no ha concedido, el PSOE plantea una rebaja selectiva y temporal del IGIC en productos básicos utilizando las competencias propias de la comunidad. Es un movimiento que sitúa la responsabilidad de la protección ciudadana en el despacho del presidente canario, despojándole de la excusa del «olvido estatal».
En el ámbito ganadero y de soberanía alimentaria, el paquete de medidas incluye programas de apoyo específicos para compensar el sobrecoste de los piensos y el transporte interinsular de mercancías. La creación de prestaciones extraordinarias para beneficiarios de pensiones no contributivas y de la Renta Canaria de Ciudadanía completa un esquema de protección que el PSOE define como «imprescindible» ante la inestabilidad de los mercados internacionales. Con este paso, los socialistas no solo marcan la agenda del Consejo Asesor, sino que obligan al Gobierno regional a decidir si acepta un plan de rescate viable o si prefiere mantener el pulso político mientras la economía de las islas se drena por el coste del crudo.














