
El tercer carril de la TF-5 fue otro de los asuntos abordados en la comisión parlamentaria, donde el consejero de Obras Públicas, Vivienda y Movilidad, Pablo Rodríguez, defendió el avance de una infraestructura clave para la movilidad en el norte de Tenerife y subrayó que la actuación se encuentra ya en una fase muy avanzada de ejecución.
Durante su intervención, el consejero recordó que se trata de una obra de 66 millones de euros, una inversión de gran envergadura que, inevitablemente, genera molestias durante su ejecución. No obstante, aseguró que se están adoptando todas las medidas necesarias para minimizar el impacto en el tráfico, con una coordinación que calificó de “extraordinaria” con el Cabildo de Tenerife, y con actuaciones pensadas para garantizar en todo momento la seguridad y la funcionalidad de la vía.
El responsable autonómico explicó que, aunque durante determinados momentos de la obra la capacidad de la carretera pueda verse puntualmente mermada, se llevarán a cabo los movimientos y ajustes necesarios para reducir las afecciones a los conductores. “Está garantizado que la ejecución sea lo menos molesta posible”, afirmó, insistiendo en que el objetivo es compatibilizar el desarrollo de la obra con el uso diario de una de las arterias más transitadas de la isla.
El consejero puso además el acento en la larga gestación del proyecto, cuyo equipo redactor comenzó a trabajar en 2018, y que no ha sido hasta ahora cuando ha podido materializarse. “Después de mucho tiempo, veremos obras en la TF-5. Hacían falta y ya era hora”, señaló, destacando que la infraestructura es una demanda histórica y un paso necesario para mejorar la fluidez del tráfico y la movilidad en Tenerife.














