Canarias ha registrado avances en la reducción de la pobreza y la exclusión social en los últimos años, pero los datos esconden una realidad compleja y contradictoria. Según el informe El Estado de la Pobreza en Canarias 2025 de EAPN Canarias, el 31,2% de la población del archipiélago, casi 700.000 personas, continúa en riesgo de exclusión social. Si Canarias fuera un país, se situaría como el más pobre de Europa, superando a Grecia, Rumanía o Bulgaria, lo que revela que las mejoras estadísticas no reflejan plenamente la vida cotidiana de sus habitantes.
La paradoja de Canarias es evidente: el archipiélago presenta avances en indicadores estadísticos mientras que la realidad social sigue marcada por la desigualdad y la precariedad. La dependencia del turismo y la concentración de recursos en las islas capitalinas profundizan las brechas, dejando a Canarias rezagada frente a otros territorios europeos. La llamada a la acción es clara: sin políticas coordinadas y sostenidas, el archipiélago seguirá siendo un espejo de desigualdad en el continente.
El informe muestra que la pobreza general afecta al 24,6% de los canarios, es decir, 550.728 personas con ingresos inferiores a 965 euros al mes por hogar, mientras que la pobreza severa alcanza al 10,6%, unas 225.000 personas que sobreviven con menos de 644 euros mensuales. Los menores son los más vulnerables: cuatro de cada diez niños y adolescentes viven en riesgo de pobreza o exclusión, una de las tasas más altas de España y de toda Europa.
La vivienda se ha convertido en un factor determinante en la exclusión. Entre 2014 y 2024, los alquileres en Canarias aumentaron un 68%, frente al 39% de media en España, colocando al archipiélago por encima de países como Italia o Portugal. Esta subida provoca que casi el 18% de la población tenga retrasos en el pago de gastos relacionados con su vivienda o compras a plazos, consolidando un círculo de precariedad que las políticas públicas aún no logran romper.
A pesar de los avances en algunos indicadores, como la baja intensidad del empleo —que ha caído del 14,3% al 10,4%—, las dificultades económicas siguen siendo la norma. Más de la mitad de la población, el 57,4%, declara tener problemas para llegar a fin de mes, frente al 47,4% de media nacional, y el 48,9% no puede afrontar gastos imprevistos, cifras que contrastan con los estándares de países como Suecia, Austria o Países Bajos.
El informe también señala desigualdades de género y generacionales. La pobreza afecta más a las mujeres (25,6%) que a los hombres (23,6%), y los menores son especialmente vulnerables, mientras que las pensiones y prestaciones sociales amortiguan parcialmente la situación de los mayores de 65 años, cuya pobreza se sitúa en torno al 23,4%.
Los responsables de EAPN Canarias subrayan la necesidad de políticas estructurales y sostenidas, centradas en garantizar rentas mínimas, acceso asequible a la vivienda y servicios públicos adecuados para los colectivos más vulnerables. Sin estas medidas, advierten, la tasa de pobreza real podría situarse en el 47,3%, duplicando la cifra oficial.














