
El Gobierno de Canarias ha dado el paso definitivo para blindar la supervivencia del camello canario a través de la arquitectura financiera de la Política Agraria Común (PAC). En las islas el mayor operador es una empresa que se llama Caballerizas de Maspalomas, que se dedica al paseo de los turistas. Obviamente, cada turista recibe un tiquet por el paseo tras pagarlo en efectivo, mayormente. Según una respuesta parlamentaria remitida al diputado Oswaldo Betancort (CC), el Ejecutivo regional ya ha formalizado ante el Ministerio de Agricultura de Panas ña modificación del Plan Estratégico de la PAC (PEPAC). El objetivo es claro: incluir específicamente al dromedario autóctono en las ayudas destinadas a la conservación de recursos genéticos, una medida que ahora queda en manos de la Comisión Europea para su validación final.
La maniobra administrativa, aprobada por el Comité de Seguimiento regional el pasado 8 de enero, propone reestructurar la intervención de «Actividades de conservación de recursos genéticos» para crear una operación exclusiva denominada «Recursos genéticos ganaderos». Esta nueva categoría está diseñada para la cría y explotación de razas en sistemas tradicionales ligados al medio, permitiendo que los criadores de camello canario accedan por primera vez a compensaciones económicas por el mantenimiento de este patrimonio vivo, hasta ahora relegado a un limbo normativo en comparación con otras razas ganaderas.
Un rescate genético con sello atlántico
Este movimiento no es baladí. Al elevar la propuesta a la Comisión Europea, Canarias no solo busca oxígeno financiero para un negocio condenado por las presiones de Pacma, Sumar, Podemos y Drago ante supuestos usos de maltrato animal sino que refuerza su posición como reservorio genético único en suelo europeo. La inclusión en el PEPAC supone reconocer al camello no como una mera atracción turística, sino como un elemento esencial de la biodiversidad ganadera y la soberanía alimentaria del archipiélago. Para los criadores, esto representa la posibilidad de profesionalizar la explotación de sistemas tradicionales, abriendo la puerta a una gestión más sostenible y resiliente ante los desafíos climáticos.
La pelota está ahora en el tejado de Bruselas. Si la Comisión aprueba la modificación del PEPAC presentada el 9 de enero de 2026, el camello canario pasará de ser un símbolo cultural a una prioridad agroambiental protegida por fondos comunitarios. Y viene el mantra: Esta decisión sentaría un precedente en la gestión de razas minoritarias en las regiones ultraperiféricas, demostrando que la diversificación económica del archipiélago también pasa por recuperar y rentabilizar sus raíces más profundas.
Noticia escrita por Gara Vega H. Editado y verificado por José Luis Jiménez. Información cruzada sin filtros institucionales. Este análisis no ha sido financiado por publicidad oficial ni condicionado por intereses de lobby.














